Así se deben comer las alitas de pollo
Pocos platos presentan tantas dificultades para el comensal como las alitas de pollo, un clásico del picoteo que aparece cada vez con más frecuencia en tapas que acompañan a cañas, raciones o incluso ‘cocktails’. Por HÉCTOR G. BARNÉS No solo han de comerse con las manos (con el potencial pringante que ello tiene), sino que a menudo pueden ir acompañadas de salsas y la cantidad de carne que ofrecen es limitada, lo que nos obliga a rebañar para poder sacar algo de provecho. En resumidas cuentas, es la fórmula perfecta para el desastre. De ahí que multitud de páginas sobre protocolo hayan propuesto guías para enfrentarse a este alimento sin
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