Los mejores dispositivos «wearables» y «smartwatches» de 2016

Este tipo de aparatos de muñeca, pensados para registrar la actividad física y algunos recibir notificaciones, no ha logrado la cuota de mercado ni la adopción prevista en anterior ejercicios, aunque Samsung y Apple han vuelto a apostar por sus propios lanzamientos.

No han logrado cautivar ni recoger los número del año pasado los relojes inteligentes. Un tipo de dispositivo de muñeca que sigue viéndoselo como innecesario y un mero complemento.

Aunque las empresas implicadas en el desarrollo de algunos modelos han vuelto a poner a disposición sus propias propuestas, la curva de adopción por parte de los consumidores ha sido menor de la esperada, una situación difícil de sostener sobre una reciente categoría de producto que hace dos años era calificada de revolución y del futuro.

Solo Apple, que renovó su dispositivo, junto con Fitbit, lideran el mercado de los «smartwatches»., que van perdiendo fuelle. La firma de Cupertino vendió solo 1.1 millones de unidades, lejos de los 3.9 millones del ejercicio anterior.

Habrá que comprobar en los próximos meses el impacto del nuevo modelo, el Apple Watch Series 2, con el que se han corregido algunos problemas por así decirlo y se ha logrado un aparato más idóneo que la primera versión.

Ha sido, sin dudas, un paso lógico gracias a la incorporación de un sistema de geoposicionamiento GPS y convertirlo en sumergible, dos aspectos a tener en cuenta y que han enriquecido considerablemente la puesta en escena del reloj. En el resto de aspectos el diseño ha sido muy conservador y continuista.

Otro detalle a tener en cuenta es la pantalla. Es más brillante. Ofrece un brillo de más de 1.000 nits -cantidad de luz que es capaz de emitir la pantalla-. Y se nota, es cierto, se nota porque ahora se puede consultar a plena luz del día, aunque la intensidad es regulable.

Además de todo esto, podemos hablar otros factores importantes que no pasan desapercibidos. Por un lado, el nuevo procesador de doble núcleo escogido para su construcción, llamado S2, es más rápido. Las aplicaciones, una vez cargadas, abren con mayor velocidad. Su batería ¡aleluya! dura algo más.

Aún así, los relojes inteligentes siguen sin atrapar esas funcionalidades más avanzadas que lo hagan más útil, que tiene ciertas utilidades como las características para monitorizar la actividad física, pero queda algo lejos de ser un producto masivo.

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