José Ramírez abre la puerta al triunfo de Tampa Bay con un costoso error
La pifia del dominicano abrió la puerta para que los Rays anotaran 3 carreras en la 4 entrada, respaldando la joya de pitcheo de Freddy Peralta en el juego 2
Un pecado del antesalista dominicano José Ramírez abrió las compuertas del destino para que los Rays de Tampa Bay vencieran 3-1 a los Guardians de Cleveland, emparejando a 1 triunfo por bando la Serie de Campeonato de la Liga Americana, que se puso al rojo vivo con este resultado.
El duelo de estrategias se trasladará ahora a Cleveland para albergar el crucial Juego 3 el próximo jueves por la noche en una batalla de pronóstico reservado. La fanaticada que abarrotó las tribunas del Tropicana Field gozó de un auténtico manjar de pitcheo y drama sobre el diamante.
Ben breaks through!
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El serpentinero dominicano Freddy Peralta dictó cátedra desde la colina de las responsabilidades al devorar 6 entradas completas con pelota de apenas 4 imparables. Con el graderío coreando su nombre, el astro de los Rays recetó 6 ponches para agenciarse una victoria de antología.
La historia del encuentro se escribió con letras de drama en la fatídica conclusión del 4 episodio, donde las pifias defensivas del rival sepultaron al pitcheo de Cleveland. Todo comenzó cuando una oportuna revisión de video en el VAR revirtió un out cantado en la inicial.
Liam locks in 2 more 🔒
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Con 2 outs en la pizarra, Chandler Simpson conectó un machón de bote alto que provocó la desconcentración total del estelar antesalista José Ramírez. El quisqueyano se olvidó de custodiar la antesala, permitiendo que el corredor cubano Victor Mesa Jr. se colara hasta la tercera base.
Pocos lanzamientos después, Ben Williamson sacó un roletazo que golpeó la maldita costura donde se une el césped artificial con la tierra del infield. La esférica se escurrió de forma infame por debajo del guante y entre las piernas de Ramírez, permitiendo la de la quiniela.
Con la sangre en el ojo de los Guardians, el madero de Liam Hicks se hizo presente al prender un slider del serpentinero novato Parker Messick. El oportuno indiscutible remolcó 2 carreras hacia la pradera central para desatar la locura de 32125 almas que batían sus toallas.
Slo-mo no-no
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Las 3 anotaciones sucias en esa fatídica cuarta entrada fueron un pesado fardo imposible de levantar para la ofensiva de Cleveland en el resto del juego. El mánager Stephen Vogt reconoció con amargura que en estas instancias de playoffs los descuidos defensivos se pagan con la vida.
Por Edgardo Avelar

