Un truco idóneo para conservar bien en la nevera el pescado

Poner el producto fresco en el frigorífico para cocinarlo el día después no es suficiente. Además de limpiarlo bien, se recomienda tener muy en cuenta esta otra medida

Los productores tienen que poner especial atención para que sus alimentos lleguen en las mejores condiciones al mercado, cuidando la cadena de frío para que se mantengan dentro del intervalo de temperaturas que optimiza su conservación.

Tanta vigilancia para respetar la calidad se echa por tierra a veces cuando el producto llega a las manos del consumidor. Ya desde el propio establecimiento, uno de los errores más habituales que cometemos es ir a comprar refrigerados o congelados y no llevar con nosotros una bolsa térmica que mitigue las consecuencias del cambio de temperatura que sucede durante el transporte hasta la nevera o el congelador doméstico.

En el caso del pescado fresco, si el mismo se va a consumir en el día no es necesario poner un especial cuidado. No obstante, por los quehaceres del mundo moderno es frecuente que no podamos realizar la compra la misma jornada en que vamos a prepararlo y la opción de congelarlo tampoco parece la mejor alternativa si tenemos pensado ponerlo sobre la mesa en el menú del día después.

Cómo frenar su deterioro

En estos casos, poner el pescado fresco en la nevera nada más llegar a casa no es suficiente, pues la temperatura estándar de los frigoríficos no basta para preservar el gusto y la frescura del alimento.

Desde el momento en el que el pez muere, comienza todo un proceso de descomposición, resultado de la acción de enzimas, bacterias y reacciones químicas que llevan a la aparición de olores, cambios en el sabor y, en último término, putrefacción.

La preservación mejora mucho con una correcta limpieza, así como con la eliminación de las vísceras. No obstante, el efecto de la temperatura sobre el deterioro del alimento se presenta como el factor más determinante ya que el desarrollo de las bacterias depende directamente del calor. De hecho, el verdadero propósito de la congelación es el de poner freno a la acción de tales microorganismos.

Si bien el tiempo que puede permanecer el pescado en la nevera depende de la especie y del tamaño (los peces más pequeños aguantan menos) de manera general se suele establecer una norma por la que no se aconseja su consumo más allá de dos días en el electrodoméstico, para que se tome con la mayor parte de sus propiedades intactas. ¿Cuál es la mejor manera de preservarlo en este periodo? Basta fijarnos en lo que hacen los propios pescaderos cuando exponen su mercancía sobre los bancos: utilizar hielo.

El agua en su estado sólido ofrece numerosas ventajas: tiene una buena capacidad refrigerante, es inocua, portátil y no tiene costes. Permite el enfriamiento rápido del pescado, absorbiendo el calor y haciendo descender su temperatura más allá de lo que se consigue solo con el frigorífico, bajándola hasta los dos grados.

Por ese motivo, se aconseja utilizar una cubeta sobre la que se sitúe una capa de hielo en el fondo, colocando encima el pescado. Otra alternativa consiste en emplear bolsas de congelación de usar y tirar rellenas de agua en estado sólido. Para los filetes, se recomienda también guardarlos en la cubeta dentro de uno de estos contenedores de plástico.

Una vez en la nevera, lo mejor es poner el pescado lo más cerca del fondo, ya que es la parte más fría del electrodoméstico. Recuerda, por último, cubrir la cubeta con su tapa o con film transparente para prevenir el contacto con el aire e impedir la transmisión del olor y de las bacterias a otros alimentos.

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