Tu desayuno sano no lo es: los errores que cometes sin saberlo

Crees que haces bien la primera comida del día, pero hemos de decirte que no es así. Tu menú es un completo desastre. Dos nutricionistas nos dan las claves y señalan los errores

Te han dicho desde la cuna que el desayuno es la comida más importante del día. Pasaste por épocas de todo tipo: de no comer nada a primera hora de la mañana a tomarte un café solo pasando por aquella temporada en que te dio por hacer batidos. Tras mucho leer sobre le tema, y porque la madurez da experiencia, decidiste hacerlo “bien”.
Todas las mañanas ahí estabas tú con las tostadas, el pavo, el zumo de naranja, la bebida sin lactosa, las almendras… ¿Lo peor? Que piensas que es lo correcto, pero no es así, amigo. Te va a tocar darle otra vuelta a tu desayuno para hacerlo por fin en condiciones.

El asunto no es trivial, más todo lo contrario. La nutricionista Susie Burrel confesó a ‘The Daily Mail’ que, incluso, tu desayuno “saludable” puede estar “matándote”. La experta sostiene que hay una serie de errores que la mayoría cometemos con nuestra primera ingesta diaria, sin saber que lo estamos haciendo mal. Recopilamos a continuación lo que aseguran los expertos acerca de las equivocaciones que cometemos con nuestro desayuno.

1) Desayunas muy tarde

Uno de los mayores errores es la hora en la que lo hacemos. Pero ¿cuándo es demasiado tarde? Susie asegura que hacer la primera ingesta del día entre las 9 y 10 de la mañana es una equivocación, pues ya vamos retrasados con nuestras comidas diarias. ¿Lo peor? Que ralentizamos el metabolismo, causando así que perder calorías y grasa sea más difícil durante el día. “Cuanto más temprano desayunas, mucho mejor es para el metabolismo”, sentencia la experta.

2) Comes poco

La nutricionista Cynthia Sass explica en ‘Health’ que una de las mayores equivocaciones que hacemos con nuestro desayuno es comer poco. Pensamos que es una forma de ahorrarnos calorías, pero “en realidad puede ser una trampa para acumular grasa”, cuenta.

Según descubrió una investigación realizada en el Imperial College de Londres, cuando las personas se iban de casa sin haber tomado nada, los centros de recompensa de sus cerebro se activaban al obsevar imágenes de alimentos altos en calorías. Es decir, que a estos individuos les cuesta más evitar picar entre horas y buscan recompensar esas calorías no ingeridas a lo largo de la tarde, justo cuando son más difíciles de quemar.

3) No cuentas las calorías

Susie Burrel es clara: es probable que estemos engordando involuntariamente y sin percatarnos por no tener en cuenta las calorías que ingerimos en el desayuno. Está claro que es la comida más importante, pero de ahí a darnos un atracón hay un trecho. La nutricionista pone el objeto en las pequeñas cosas que ingerimos y que por ser consideradas “sanas” no reparamos en sus calorías, como puede ser el café con leche que tomamos, “que puede engordar tanto como una tostada”.

4) Tomas demasiados carbohidratos

Aunque los carbohidratos son buenos para mantenernos saciados durante horas, hay que elegir bien. Del total de las calorías que consumimos a diario, entre un 55% y un 60% derivan de los hidratos de carbono, pero de estos apenas el 10% han de provenir de azúcares simples.

¿El problema? Que determinados cereales, panes y bollos contienen altas dosis de estos componentes. Pero es peor todavía si elegimos la gama ‘light’, pues los edulcorantes artificiales ponen en alerta al cuerpo, que se pasa el día pidiendo más y más azúcar. El truco es asegurarte de que el azúcar que tomas en el desayuno provenga de alimentos saludables, es decir: nada de bollos.

5) Te olvidas de la proteína…

Burrell asegura que un error típico es “no comer la suficiente proteína”. Los desayunos altos en carbohidratos, que contienen tostadas y zumos, no te llenan hasta el almuerzo, aumentando las posibilidades de que acabes picando. La experta advierte de que necesitamos al menos 20 gramos de proteína de buena calidad en el desayuno para mantener controlados los niveles de insulina y glucosa. La dietista recomienda obtener esto de “dos huevos, frijoles al horno y queso o yogur griego o un batido de proteína”.

6) … y de la fruta

Se recomienda un consumo diario de alrededor de cinco piezas de fruta. Por ello debes tomarte al menos una en el desayuno y otra como postre en la comida y la cena. Si un día no te cuadra bien incluirlas en tu menú, que no falten las verduras como plato principal o, mínimo, como guarnición.

Grábate a fuego que un desayuno completo consigue que el metabolismo se active tras el ayuno de la noche. A modo de conclusión: trata conseguir el combo perfecto para tu desayuno incluyendo proteínas, grasas saludables y carbohidratos en lugar de un simple café con leche, y notarás la diferencia en tu peso. Comprobado.

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