Pronovias presenta su colección Atelier ante 2.000 personas

A Hervé Moreau le brillan los ojos ante sus ninfas.

De hecho, él mismo se presta a extender las colas de los vestidos de ‘sus’ novias para las fotos, bellezones de la talla de una Romme Strijd cuyo vestido no deja practicamente nada a la imaginación. La valquiria danesa luce transparencias y brillos por detrás y por delante, «la propuesta más atrevida y espectacular del mundo, oui», porque es muy tendencia», afirma medio en castellano medio en francés el director artístico de Pronovias.

Este lunes de Sant Jordi una de las firmas que echa fuego por comerse gran parte del pastel del nogocio de los trajes de novia ha reunido a casi 2.000 invitados, el 80% compradores internacionales, en el Pabellón Italiano, junto a la Font Màgica de Montjuic. Dentro, ocupando todo el centro del espacio, un jardín con plantas meditarréneas, un pequeño lago con nenúfares y un puente, un fondo de arcos góticos, césped… y unos caminos sinuosos y anchos por los que han visto hasta 45 vestidos de novia de la colección Atelier, que es la más trabajada, la más lujosa, también la más cara.

Ninfas de altura

«Estoy encantado de ver hecho realidad mi sueño, desde que lo dibujé. La colección se llama ‘In Blood’ y es como un renacer, como un estallido primaveral, por eso hay flores por todos lados. El espacio que hemos creado recrea el jardín de Monet en Giverny», rememora Moreau. Con el puente japonés lo ha clavado. Un montaje a la altura de Lagerfeld con Chanel en el Gran Palais de París. Cómo se nota cuando hay poderío. Y ninfas de altura. Como la morena Blanca Padilla. Como la oriental Grace Guozhi. O como las supermodelos Cindy Bruna y Sarah Fraser, en el top de las pasarelas internacionales.

«Hay muchas horas de trabajo detrás de estos vestidos. Parecen sencillos pero no lo son. Y están pensados para todas las mujeres, por eso hay desde siluetas más rectas a vestidos con grandes volúmenes de corte princesa, desde vestidos sin cola a otros con una cola de seis metros, desde los tejidos lisos y los bordados y los encajes. Y jugamos con los efectos de los cuerpos de pedrería, los grandes escotes, las aberturas laterales y esas transparencias con acabados geométricos y florales como en tres dimensiones. El mensaje es la diversidad, pero de verdad. Para la mujer que se siente clásica, para la que quiere ser princesa, para la sofisticada, para la sexi», explica Moreau, que no ha dejado al margen los pantalones y los vestidos cortos, también los colores empolvados y como complemento, las plumas.

La asturiana Blanca Romero ha vuelto a desfilar para Pronovias «después de hace muchos años». Y lo ha hecho al lado de su hija Lucía Romero. «Y si uno se fija es exactamente el mismo vestido, pero lo puedes llevar como la madre, largo, y luego desmontarlo para la hora del baile y dejarlo como un vestido corto. Dentro de la colección hay muchos vestidos así, a los que les puedes quitar las mangas y las colas», ha explicado Moreau, que ha explicado que, aunque habrá un antes y después de esta colección, mantiene el mismo equipo a su cargo. Y es que el verano pasado el grupo que presidía Alberto Palatchi pasó a manos de BC Partners, una compañía de capital riesgo.

En primera fila del desfile y llegada directamente de Los Ángeles, ha estado la modelo Irina Shayk. También Rosana Zanetti, la pareja de David Bisbal, Irene Rosales, Ona Carbonell, Candela Serrat y su novio Daniel Muriel, Carles Francino, Elsa Anka, Óscar Higares y Lorenzo Caprile.

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