Premiados con los Oscars honoríficos denuncian la desigualdad entre hombres y mujeres en Hollywood

Los Governors Awards abrieron la temporada de premios con un poderoso llamado a la paridad de género de Geena Davis y Lina Wertmüller

Para muchos es la mejor fiesta de Hollywood. Los Governors Awards (Premios de los Gobernadores de la Academia) son desde hace 11 años el inicio no oficial de la temporada de galas que culminan en febrero con los Oscars.

En la ceremonia que se celebró anoche en el Ray Dolby Ballroom, el mismo salón donde tiene lugar la fiesta oficial de los Oscars junto al Dolby Theatre, se entregaron cuatro premios honoríficos que dejaron momentos muy emotivos, pero la ocasión también sirvió para que los estudios con películas que aspiran a obtener nominaciones en los próximos meses presumieran a sus rutilantes estrellas.

Tom Hanks, Jennifer Lopez, Leonardo DiCaprio, Christian Bale, Meg Ryan, Willem Dafoe, Eddie Murphy, Jamie Foxx, Quentin Tarantino, Scarlett Johansson, Charlize Theron, Laura Dern, Olivia Wilde, Edward Norton, Antonio Banderas, Pedro Almodóvar y decenas de actores y directores más se dejaron ver en una gala que no se retransmite en directo por televisión y en la que el ambiente es mucho más distendido que en los Oscars, quizá porque no hay perdedores, sólo homenajeados.

Y es que la Academia de Hollywood entregó cuatro Premios Oscar honoríficos a las carreras del director David Lynch, los actores Geena Davis y Wes Studi, y la cineasta italiana Lina Wertmüller.

La fiesta arrancó con una animada presentación de Jamie Foxx, que puso a bailar a Tom Hanks y subió al escenario a su “ídolo” Eddie Murphy, uno de los favoritos a ser nominado como mejor actor este año por su papel en “Dolemite is my name”. Pronto se pasó a presentar al primer homenajeado de la noche.

Isabella Rossellini, Laura Dern y Kyle MacLachlan, actores que trabajaron a las órdenes de Lynch en “Blue Velvet” y “Twin Peaks”, entre otras películas, hablaron de la prolífica carrera del director de 73 años, uno de los más revolucionarios del cine estadounidense de las últimas décadas. Lynch subió al escenario, recogió el Óscar y de forma muy escueta, en una sola frase, dio las gracias a todos los que le ayudaron en el camino.

La lucha de Geena Davis

A continuación Tom Hanks contó anécdotas de Geena Davis, a la que se premió por su trabajo por la igualdad entre hombres y mujeres en la industria del cine a través de la organización que fundó en 2004, el Geena Davis Institute on Gender in Media.

“Amo ser parte de esta industria y la actuación es mi pasión. Pero también estoy apasionada por la igualdad de género”, dijo Davis al recoger el premio especial Jean Hersholt.

“El film que cambió mi vida fue ‘Thelma y Louise’. Fue la primera vez que me di cuenta de que las mujeres salían del cine inspiradas por los personajes femeninos”, continuó, antes de denunciar que los medios y el cine mandan el mensaje de que “niños y hombres” son más valiosos que “niñas y mujeres”.

“El 81 por ciento de los personajes en las películas con trabajos profesionales son hombres”, aseguró. “Hay una industria en la que se puede arreglar la discriminación de género de forma inmediata: la pantalla. Mañana por la mañana no trabajen en ningún proyecto en que no haya paridad entre hombres y mujeres”, sentenció Davis mientras toda la sala aplaudía de pie.

El primer nativo americano en ganar un Óscar

“¡Ya era hora!”, arrancó Wes Studi su discurso tras subir al escenario para recibir un Óscar honorífico por su carrera, en la que destacan películas como “Dancing with Wolves”, “The Last of the Mohicans”, “Avatar” y “Hostiles”. Y es que Studi se convirtió anoche en el primer nativo americano en recibir una estatuilla dorada –como recordó Christian Bale al entregársela– después de una trayectoria que ha revolucionado cómo los indígenas se ven en pantalla.

¿Óscar? ¡Mejor Anna!

La noche terminó con otro alegato por la paridad de género cuando se presentó el premio honorífico a la cineasta italiana Lina Wertmüller, quien en 1977 se convirtió en la primera mujer en ser nominada al Óscar a Mejor Director.

En su introducción, Jane Campion recordó que en la historia de los Oscars ha habido 350 nominaciones a hombres como Mejor Director por sólo 5 mujeres, de las que únicamente ganó Kathryn Bigelow por “The Hurt Locker” en 2008.

A sus 91 años, ayudada por su hija y traducida por Isabella Rossellini, Wertmüller bromeó sobre el vestido morado de Rossellini –porque ese color trae mala suerte en Italia– y en varias ocasiones se refirió a la estatuilla como “Oscarina” porque era momento de que el premio fuera una mujer. Finalmente, terminó pidiendo a todas las mujeres de la sala que gritaran que querían renombrar el premio con el nombre de “Anna”.

También sobre el escenario estaba Sophia Loren, 85 años, quien repasó la carrera de Wertmüller, “una mujer y una artista inolvidable.»

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