Por qué nunca deberías comer solo si eres hombre

Un estudio realizado por investigadores demuestra que los varones que hacen más de dos comidas al día en soledad tienen mayor riesgo de sufrir obesidad

La epidemia de obesidad se ha agravado durante los últimos cinco años, aunque el ritmo de crecimiento haya descendido ligeramente. Además, se espera que los datos sean cada vez peores, al menos hasta el año 2030, especialmente en Corea del Sur y Suiza. Los tres países que salen peor parados en las estimaciones, tanto en el momento presente como en la previsión de futuro, son EEUU (47% de la población será obesa en menos de década y media), México (39%) y Reino Unido (35%), según un informe elaborado por la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
A pesar de que las cifras de España no son las peores –los datos señalan que nos hemos estabilizado–​, debemos tener cuidado, ya que se calcula que en el año 2030 el 21% de la población de nuestro país será obesa, en unos niveles cercanos a los de Francia. En la tabla general, los españoles se encuentran en un punto intermedio-bajo, un porcentaje del16,7%, bastante por debajo de los niveles de la OCDE (19,5%) y de países como Grecia, Israel, Estonia o Bélgica.

Obesidad y síndrome metabólico

Pero esto no es todo, porque si eres hombre y comes solo lo tienes peor: en concreto, presentas un 45% más de probabilidades de padecer sobrepeso y un 64% más riesgo de sufrir síndrome metabólico. Al menos eso es lo que asegura un equipo de científicos surcoreanos, que ha descubierto que las personas que lo hacen, especialmente los varones, experimentan un aumento de peso mucho más rápido que aquellas que comen en compañía, según un estudio publicado en ‘Obesity Research & Clinical Practice’.

En las mujeres el peligro de comer sin compañía es menor, y aunque también conlleva un aumento del 29% de riesgo de desarrollar este trastorno en comparación con las que nunca lo hacen solas. La diferencia desaparece si se tienen en cuenta factores socioeconómicos o de estilo de vida.

Para llegar a tales conclusiones, los investigadores examinaron a 7.725 adultos a los que se les pidió que indicaran la frecuencia en la que comían solos. Se descubrió que quien lo hacía más de dos veces al día era más propenso a desarrollar obesidad abdominal y enfermedades cardiovasculares. Los expertos descubrieron que los hombres solteros que comían solos tenían hasta el triple de riesgo de sufrir síndrome metabólico en comparación con los varones que lo hacían acompañados. El riesgo asociado a comer en solitario en el caso de los individuos se mantenía incluso cuando se ajustaban factores como la edad, el consumo de tabaco y alcohol, el ejercicio físico, y el nivel educativo y socioeconómico.

En estudios anteriores ya se había demostrado que los núcleos familiares tendían a ser cada vez más pequeños o unipersonales, algo que afectaba a los patrones alimenticios, que se habían vuelto irregulares y hacían que cada vez fuera más frecuente que las personas comieran en solitario. En otras investigaciones, además, también se había observado que las personas que se alimentan a solas eran más propensas a elegir alimentos poco saludables, consumir menos frutas y verduras, y tener horarios irregulares en las ingestas.

Los datos no engañan

La estadística relativa a 2016 constata que 4.638.300 personas siguen viviendo solas. De esa cifra, el 41% tenían 65 años o más y eran principalmente mujeres (70%). Los hogares unipersonales con habitantes menores de 65 estaban formados por un 59% de hombres; y, comparado con el año pasado, el número de personas que viven solas ha subido un 1,9%. Según indica el informe de la OCDE, “el 58,7% de los hogares en los que habita un hombre solo, es soltero, mientras que en el 48,4% de las casas en las que vive una mujer sola, es viuda”.

Si se comparan estos datos con los de personas obesas en España, vemos que el 39,3% de los españoles de entre 25 y 64 años padece sobrepeso y un 21,6% ya es obeso, según un estudio de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), y, de todos ellos, los hombres de entre 25 y 34 años son los más afectados; unos resultados que coinciden con las conclusiones del mencionado estudio.

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