Por qué la cerveza embotellada sabe diferente a la cerveza barril

Hay distintas razones por los que una cerveza de barril puede tener un sabor y olor diferente a la cerveza embotellada. El sabor puede ser mejor y otras peor, como cuando los dispensadores de barril acumulan moho y bacterias no deseadas

Por Alba Hernández

Algunos consumidores de cerveza logran percibir una diferencia de sabor entre la cerveza de barril y la cerveza embotellada. Esta diferencia de sabor puede ser real, pese a que la cerveza de ambos contenedores se haya elaborado de la misma manera.

Hay varias razones por las que puedes percibir un sabor diferente en la cerveza de botella y en la cerveza de barril, aquí algunas de ellas:

1. El barril protege a la cerveza de la luz

La cerveza debe almacenarse en un lugar fresco y oscuro con una temperatura constante. A diferencia de las botellas, los barriles protegen la cerveza de la luz, lo que permite que la bebida se conserve mejor. La luz es enemiga de la cerveza, al penetrar en la botella, puede afectar el lúpulo y con ello el olor y el sabor de la cerveza.

2. Las líneas de cerveza pueden ser propensas a la contaminación

La cerveza de barril puede tener un sabor desagradable si las tuberías de una máquina de barril no se manejan adecuadamente. Los dispensadores de barril pueden acumular moho y bacterias no deseadas que influyen en el sabor y el olor de la cerveza que sale, según explica Winning HomeBrew.

“Las líneas de tiro sucias pueden estropear una buena cerveza, pero no lo sabrás hasta que pidas”, advierte Gabriel Magliaro, copropietario de Half Acre Beer Company de Chicago a través de Bon Appétit.

3. La cerveza de barril puede tener un sabor más fresco

“En el mundo cervecero de hoy, lo que más te preocupa es la cerveza vieja”, dijo Magliaro, “en un bar, el barril debería moverse más rápido (que las botellas), por lo que tomaría el hecho de que probablemente sea más fresca”, agrega el cervecero.

Es importante hablar con el cervecero y preguntar qué es fresco.

4. La experiencia de degustación

Tomar la cerveza en un vaso permite que se pueda disfrutar más de los sabores y aromas de la cerveza. Al verter la bebida en un vaso, la cerveza comienza a perder gas (dióxido de carbono), los aromas se volatilizan y permiten apreciar mejor sus cualidades organolépticas, lo que no sucede al tomarla de una botella con una boca tan pequeña.

“Cuando se vierte de un sistema de barril, obtiene un nivel de carbonatación/sensación en la boca diferente al que obtendría de una botella o una lata”, dice a Bon Appétit, Benjamin Pratt, copropietario y gerente de cerveza de Manhattan’s As Is.

Lo ideal es verter tu cerveza embotellada en un vaso en lugar de beber directo de la botella.

Si la cerveza tiene un sabor desagradable y sospechas que las líneas del grifo están sucias o consideras que puede ser un bar poco concurrido, pedir una cerveza embotellada será una mejor opción.

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