Pizza, perritos, kebabs.. Qué falta en el plan de mejora de los alimentos de Sanidad

La comida rápida no está entre las 54 categorías en las que se va a reducir un porcentaje de azúcar, sal o grasas. Sí figuran los helados (pero sólo con base agua) o los cereales (sólo de chocolate)

Cereales sí, pero sólo de chocolate. Helados sí, pero sólo con base agua. Queso fresco sí, pero sólo semidesnatado con fruta. Tomate frito también, pero sólo con receta básica. La lista de productos incluidos en el plan de Sanidad para mejorar su composición es larga pero insuficiente y, sobre todo, repleta de matices. En su elaboración han participado al menos 20 patronales, cinco sectores y más de 300 empresas que se han adherido a la iniciativa de manera voluntaria. El objetivo es reducir en torno a un 10% la cantidad de azúcar, sal y grasas en los siguientes grupos de alimentos y bebidas (13).

Aperitivos salados y refrescos

Los aperitivos abarcan palomitas de microondas, patatas fritas y productos de aperitivo, sin especificar cuáles. No sabemos si están incluidos los frutos secos (almendras, avellanas, cacahuetes, nueces, piñones) o las aceitunas. En cualquier caso, la reducción prevista tanto para sal como para grasas saturadas oscila entre el 10% y el 13,8% de aquí a 2020. Refrescos incluye bebidas de lima-limón, cola, naranja, té o bebidas isonónicas sin edulcorantes (-10% en azúcar), pero no precisa las reducciones previstas para las que contienen edulcorantes ni contempla el alcohol en cualquiera de sus variedades (licores, cerveza, sangría, vino..). Tampoco zumos de frutas.

Bollería, pastelería y cereales

La primera categoría recoge los bollos con pepitas de chocolate, rellenos sin cobertura o sin rellenos, croissants, magdalenas, pastelitos rellenos o rosquillas con o sin coberturas, sin mencionar siquiera a las tartas. La reducción media de azúcar y grasas saturadas no será superior al 5% en este caso. En cereales de desayuno, Sanidad deja fuera a todas las variedades excepto a los infantiles de chocolate (-10% en azúcar).

Cremas y derivados cárnicos

Cremas abarca exclusivamente a las de verduras (-6,7% en sal). Derivados cárnicos incluye al chorizo vela extra, jamón cocido extra, longaniza fresca, pechuga de pavo, salchichas, mortadela, salchichón vela extra, para los que prevé una reducción cercana al 10%-16% en sal y otra del 5% en grasas, pero no a los demás tipos ni a otros alimentos como morcilla, chóped, paté, bacon, butifarra, lacón, sobrasada, tocino o panceta.

Galletas, helados y pan

¿Qué más incluye? Galletas sólo si hablamos de rellenas o de desayuno familiar (-5% en azúcar y grasas saturadas). Helados en exclusiva con base agua (polos, con una reducción del 5% en azúcar), quedando al margen los de chocolate, nata, vainilla, cucuruchos o sándwiches. Sí matiza una reducción de porciones de consumo tanto en helados “para adultos” como en helados infantiles. Néctares de frutas (-10% en azúcar añadido) como melocotón, naranja o piña pero todos sin edulcorantes (y olvidándose de todas las demás). Pan especial envasado, véase pan de molde tanto blanco como integral y pan tostado (-5% en azúcar añadido) sin incluir barras de pan, de perritos calientes o de hamburguesas.

Platos preparados

En este grupo destacan las anillas, las croquetas, las empanadillas, los canelones/lasaña, los nuggets o los productos de surimi (angula o cangrejo), con una reducción media del 10% en sal, dejando fuera a la pasta, el arroz, el pescado frito, la fabada o la carne lista para ser consumida. Tampoco hay rastro de las pizzas, las hamburguesas, los kebabs, los bocadillos o los perritos calientes en este plan, concebido para reformular unos 3.500 productos y convertirlos en más saludables. La ausencia de comida rápida es uno de los aspectos que más llaman la atención.

Lácteos, chocolate y salsas

Los productos lácteos incluidos en el plan de Sanidad son arroz con leche, batidos, flan de huevo, flan de vainilla, queso fresco semidesnatado con fruta (fresa o plátano) en formato pequeño, leche fermentada líquida semidesnatada, natillas de vainilla y yogur de frutas, de sabores, natural azucarado, líquido o griego. La reducción de azúcar añadido va del 3,5% en flan de huevo al 10% en yogures o batidos. Los postres de nata o chocolate no están en la lista, al igual que el queso, cuajada, bebidas vegetales, leche condensada, horchata, ‘mousse’ o petit suisse.
Tampoco figuran las tabletas de chocolate, barritas, cacao en polvo, bombones, caramelos, gominolas, cremas de chocolate, mermeladas, miel o turrones de ningún tipo.

¿Y las salsas? La iniciativa contempla kétchup, mayonesa, salsa fina o tomate frito con receta básica, con reducciones de entre el 5% y el 10% en sal. El recorte oscila entre el 5% y el 18% en azúcares. Quedan al margen las recetas especiales de tomate y otras salsas como barbacoa, alioli, curry, roquefort, carbonara, mostaza, bechamel o mojo picón, eso sin contar con mantequilla, margarina, distintos tipos de aceites o nata montada.

Así lo justifica Sanidad

La ausencia de determinados alimentos o bebidas en el plan impulsado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) tiene un porqué. Sólo se han publicado las categorías “en las que todas las empresas de cada sector se han puesto de acuerdo” tras un proceso largo (un año de negociaciones) y difícil, aclaran fuentes del Ministerio de Sanidad tras ser consultadas por este periódico.

Asimismo, confían en que se produzca un efecto arrastre en más empresas y dejan claro que cada una podrá poner en marcha formulaciones que vayan más allá de lo previsto en el plan. Algunas ya lo están haciendo, como Coca-Cola o Pepsi en el caso de los refrescos, Nestlé o Nocilla en chocolates o Danone si hablamos de yogures.

“Las pizzas no se han podido abordar porque son productos con muchos ingredientes y técnicamente es muy complicado buscar objetivos de reducción comunes. Además, varios productores de este alimento no están entre las asociaciones con las que hemos trabajado”, prosiguen desde el departamento capitaneado por Dolors Montserrat.

También ponen en valor una iniciativa que ha conseguido “aunar el compromiso de muchas marcas de uso habitual en niños y familias”, algo que servirá para mejorar la calidad nutricional de la cesta de la compra “en un futuro muy próximo”. Los objetivos deberán alcanzarse en 2020 como tarde. No obstante, el impacto positivo en la salud tardará décadas.

“Los alimentos que se van a reformular aportan el 44,5% de la energía total diaria de los alimentos con azúcares añadidos”, precisa AECOSAN en el informe. El plan también contempla medidas en los sectores de restauración organizada (como elevar la oferta de platos cocinados a la plancha, cocidos o al horno sin sofritos ni salsas), comedores de colegio (que deberán ofrecer más hortalizas, legumbres y pescado) o máquinas expendedoras (con más fruta y menos refrescos con azúcar añadido).

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