Nunca comas carne acompañada de un refresco

Un nuevo estudio ha puesto de relevancia que la combinación de azúcar con proteínas tiene como resultado el descenso de la tasa metabólica del cuerpo y, por ende, la aculumación de grasas

El azúcar nos persigue. Queramos o no, la mayoría de los productos que consumimos llevan esta sustancia cristalizada. Está presente en la fruta, la verdura, la pasta, el arroz… y en los refrescos. En concreto, y tirando por lo bajo, se estima que el 16% de nuestra ingesta total de energía y la mayor fuente de esta proviene de bebidas azucaradas, cuyo consumo se dispara en estos meses de verano.

La mayoría de nosotros comemos estos días con un refresco, independientemente de lo saludable del menú. Todos sabemos que estos líquidos nos hacen engordar, pero lo que no sabíamos hasta ahora es que consumidos junto con carne son una bomba para nuestro organismo. Así lo determina un nuevo estudio, elaborado por BMC Nutrition, el cual determina que cuando tomamos una bebida azucarada junto a un plato rico en proteínas, nuestro metabolismo se ve afectado y lo que hace es acumular grasa como si no hubiera un mañana.

El tema no es baladí. Los investigadores han encontrado que aunque la proteína aumenta nuestra saciedad, hace disminuir notablemente el consumo de energía o, lo que es lo mismo, la quema total de calorías que hacemos, las cuales son transformadas por nuestro organismo en forma de grasa.

Azúcar y proteína, mala combinación

Para comprobarlo, los expertos pidieron a un grupo de voluntarios (no especifican cuántos) que pasaran 24 horas en una cámara metabólica, por separado, en una habitación de 4×3 metros controlada herméticamente que controla a tiempo real cómo el cuerpo utiliza los nutrientes de los alimentos. Al tener a alguien en una de estas cámaras, los investigadores pueden determinar exactamente cuántos gramos de carbohidratos, proteínas y grasas está consumiendo y, a su vez, controlar qué número de calorías está quemando el individuo en cuestión cada minuto.

Para entender completamente cómo cada voluntario utilizaba los nutrientes de las comidas, los investigadores midieron el consumo de oxígeno, la producción de dióxido de carbono y el nivel de nitrógeno ureico presente en la orina. Este último componente, el nitrógeno, determina el grado de descomposición de las proteínas. “Una vez que se conoce cómo el cuerpo procesa las proteínas, los carbohidratos y la grasa se pueden calcular a partir de la respiración”, detallan.

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En las pruebas, todos los voluntarios comieron exactamente los mismos alimentos durante todo el día. La dieta consistía en una ración que contenía un 15% de proteínas, y otra que contenía un 30%. En cada comida, tenían una bebida azucarada o una artificialmente endulzada. Después de cada ingesta, le preguntaron al participante sobre su hambre y su deseo de comer ciertos tipos de alimentos.

¿Resultado? Los investigadores descubrieron que tomar una bebida azucarada con cualquier comida disminuye significativamente el consumo de grasa y la termogénesis (producción de calor) del organismo. Asimismo, y lo que es más significativo, el estudio determinó que tomar un refresco con un menú rico en proteínas disminuía aún más (un 40%) el consumo de grasa y la termogénesis inducida por la dieta. Además, se encontró que a lo largo de un día el cuerpo gastaba solo 80 de las 120 calorías de la bebida azucarada, almacenando así 40.

Estos resultados ponen de relieve el impacto que el consumo de un refresco puede tener sobre el equilibrio energético y el almacenamiento de grasa. Así que, ya sabes, clávate esto a fuego: la próxima vez que comas carne o pescado, olvídate de acompañarlo con un refresco.

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