Messi, desafía La Paz

El ’10’ del Barça desafía a los más de 3.000 metros de altitud de la capital boliviana en un partido vital para Argentina

Los partidos en La Paz (Bolivia) siempre son un problema, y más en las eliminatorias sudamericanas. Leo Messi ya lo sabe. «Es imposible jugar ahí», llegó a decir en el 2009, después de que la selección que dirigía Diego Maradona recibiera seis goles a 3.650 metros de altitud. El astro del Barça llegó a vomitar en el entretiempo. Los mejores resultados que se trajo Messi de La Paz, donde ha perdido tres veces, son dos empates. Ahora que Argentina se sacó el pánico a quedarse fuera del Mundial -está tercera en la tabla de posiciones, se clasifican los cuatro primeros y el quinto va a la repesca-, el mejor jugador de todos los tiempos espera volver a Barcelona con su primera victoria (22.00, hora española, en directo por Teledeporte). Al regreso le espera la ascensión más dura de la temporada con la camiseta azulgrana, con todos los títulos por decidir.

El seleccionado celeste y blanco derrotó el pasado jueves a Chile por la mínima diferencia y con ayuda del árbitro brasileño Sandro Ricci, que le regaló un penalti. El entrenador Edgardo Bauza dijo que sus dirigidos habían jugado «de diez», pero nadie lo tomó demasiado en serio (tampoco gana credibilidad cuando garantiza que Argentina ganará el Mundial de Rusia). El equipo no tiene un perfil definido. La suma de individualidades es igual a cero.

Bauza no contará con Javier Mascherano, Pipita Higuaín, Nicolás Otamendi, Lucas Biglia ni Emmanuel Mas. La única buena noticia para el técnico es que podrá contar de entrada con Paulo Dybala. Y con Messi, claro. Sin él, la selección no asusta a nadie. Por eso, el diario ‘Olé’ pidió que juegue «incluso con gastritis» o «dolor de muelas». Por lo demás, todos esperan que Argentina se enfrente a los locales y a la temible altura de La Paz con extrema cautela y tratando de economizar esfuerzos.

Como suele suceder, a Bolivia se le levanta la estima cuando es anfitrión. No solo porque su público los alienta sino porque en el estadio Hernando Siles Suazo es más que difícil ganarles. Los rivales juegan contra ellos y la altura. Tienen tanta confianza que hasta pueden caer en la fanfarronería. «Messi es un jugador más para nosotros», dijo el volante boliviano Raúl Castro, a sabiendas de que el poderío que suele mostrar con la camiseta culé se devalúa inexorablemente a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Mauricio Soria, el entrenador del penúltimo equipo en la tabla de las eliminatorias, sabe que la altura intimida. «Ojalá podamos hacer que los temores que ellos tengan los puedan sentir mucho”. Hasmani Campos, que juega en el Bangkok Glass, de la Liga de Tailandia, tuvo un pequeño altercado con Messi en Buenos Aires, durante el partido de ida, cuando Argentina venció 3-0. La ‘Pulga’ se enojó después que le golpeara con su rodilla en el muslo. Campos se ganó un insulto y una tarjeta amarilla. Campos no sabe si será titular pero sí tiene un encargo de su hijo, un gran admirador de Leo: le dijo que, antes del partido, debe pedir disculpas al mejor de todos. «No puedo hacer eso», asegura que le respondió el padre.

Argentina quiere ganar y acercarse a un Brasil que vive su mejor momento futbolístico en años. Todos están felices con la llegada del entrenador Tite, quien pudo darle a Neymar el lugar que estaba esperando. La ‘canarinha’ ha ganado siete partidos consecutivos. Recibe en el Arena Corinthians de Sao Paulo a Paraguay (2.45 de la madrugada del miércoles, hora española, en directo por Teledeporte). Durante el último entrenamiento, y a modo de aviso, Ney anotó un gol imposible que dejó con la boca abierta a sus compañeros. La curva que dio el balón para entrar en la portería solo puede salir de un jugador de su estatura.

Si algo quisieran los argentinos es que Messi juegue con la soltura y eficacia de su amigo y compañero. Pero las respuestas que encontró Tite para potenciar a Neymar son las que le faltan al desconcertante Bauza.

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