Messi brilla y decide el triunfo del Barcelona en Escocia

La gran atracción de Celtic Park

JAIME RINCÓN

Quien acude a Port Aventura no se olvida de pasar por el Dragon Khan. En la Warner, el ‘Supermán’ atrae masas y en el Parque de atracciones de Madrid es La Lanzadera una de las visitas obligadas. En Celtic Park, como siempre que va el Barça, la atracción estrella fue Leo Messi. El argentino hizo lo de casi siempre: brilló, movió al equipo y decidió el partido con sus acciones. Pagar una entrada por ver a Leo siempre es rentable.

«Pasen y vean noventa minutos de magia con un balón en los pies. Los regates más inverosímiles, los pases filtrados que nadie ve. Un futbolista de altura, una atracción que les dejará sin aliento. Pasen y disfruten de Leo Messi». En cada actuación del argentino un hombre con sombrero de copa y bastón debería presentar así los partidos del Barça de Messi. Porque espectáculos como los que ofrece el argentino no se ven todos los días.

No era un día sencillo para el Barcelona, pero con el rosarino las dificultades son menores y las posibilidades de ganar aumentan exponencialmente. Él fue el factor diferencial ante un Celtic que se dejó dominar mientras ofrecía una intensidad innegociable ante los suyos. El objetivo del Barça fue eludir esa confrontación directa y de ahí que se arropase en torno al balón y posesiones un tanto insustanciales pero seguras.

El Barça, sin embargo, repitió errores de derrotas pasadas. Sergi Roberto volvió pasar apuros a su espalda y a perder balones en la salida. Faltó consistencia en el mediocampo y contundencia defensiva. Pero el Barça se pareció más al Barça, porque la MSN estaba en el campo, porque Alba no es Digne y porque el trabajo de Rakitic ofrece oxígeno en momentos delicados.

El partido era otra cosa cuando aparecía Messi. Amenazó con un control fallido tras pase de Busquets o con un tiro cruzado después de un envío de Alba. A los 24 minutos, el argentino no perdonó tras una genialidad de Neymar con un balón picado por encima de la zaga escocesa. El gol, lejos de amedrentar a los de Rodgers, animó al Celtic a irse a por el partido. Y ahí el Barça volvió a evidenciar importantes problemas defensivos.

Se podía complicar el partido pero supo Suárez sacarle el penalti a Izaguirre para que Messi sumase otro a la cuenta. Desde los once metros, el rosarino sumó su gol número 100 en competición internacional, el número 92 en Liga de Campeones. Y ahí murió el partido. El resto del encuentro sirvió para que Neymar y Rakitic se limpiasen de tarjetas o para que Marlon ofreciese sus primeras pinceladas como jugador del primer equipo.

También ese tramo final reforzó la idea de que la efectividad de Suárez pasa por horas bajas. El uruguayo perdonó el tercero tras un regalo de Messi que estrelló en el palo. Y mientras el Celtic pegaba y Messi se divertía, la gente de Celtic Park se encaminaba hacia sus hogares con la emoción y la adrenalina aún presentes por haber disfrutado durante 90 minutos de la mejor atracción que jamás pasó por Celtic Park: Leo Messi.

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