Mascherano “el jefecito” se despidió oficialmente del Barça tras siete años y medio vistiendo de azulgrana

En un acto emotivo, el argentino devolvió todo el cariño recibido: “El privilegiado fui yo”

“Llegué para cumplir un sueño y ahora es momento de despertar. El sueño duró más de lo que jamás habría pensado pero terminó”. Con voz titubeante y lágrimas contenidas en los ojos, Javier Mascherano ponía este miércoles punto y final a su trayectoria como jugador del Barça. Fue un acto muy emotivo que no olvidará nunca el argentino. Tampoco le olvidarán a él sus compañeros. Ninguno de ellos, Puyol y Abidal incluidos, se quiso perder la que será recordada como la última gran leccción de humildad y compañerismo de un tipo que llegó en 2010 como un ‘Jefecito’ y se marcha ocho años después como un referente absoluto.

Del Auditori 1899, Mascherano se fue como llegó: sonriendo y feliz por cerrar de la mejor forma posible el que describió como “el mejor capítulo de su trayectoria”. No por los 18 títulos que se lleva debajo del brazo, sino por lo vivido a nivel personal. “De lo que me siento más orgulloso es de haber podido congeniar con mis compañeros y tener ahora la posibilidad de que, en la distancia, la relación siga siendo la misma. Eso es lo más lindo”, expresó.

Con su marcha, el Barça pierde mucho más que a un jugador. Con ‘Masche’ se va un trocito de vestuario, al que asombró desde su llegada por su compromiso y honestidad. En el césped, en el banquillo o en la grada, Javier siempre fue ejemplar con sus compañeros. En los dos últimos años, éstos le otorgaron el brazalete de capitán, aunque al santafecino nunca le hizo falta. Ha hablado cuando ha hecho falta pero cuando más ha alzado la voz ha sido sin decir nada. “Nunca he tenido la prioridad de querer ser un ejemplo. Simplemente he intentado que mis palabras fueran de la mano de mis actos”, comentó ya más sereno.

LÁGRIMAS CONTENIDAS

Instantes antes, al argentino se le vio sufrir. Igual que en alguna ocasión ha admitido que jugando a fútbol sufre más que disfruta, el ex del Liverpool tuvo que esforzarse mucho para no romper a llorar cuando, a través de un video, la plantilla se despidió de él. “Uno nunca comprende qué grado de importancia tiene. Lo mejor que me llevo son las palabras de mis compañeros. El afortunado fui yo”, reconoció a la vez que la emoción del momento iba minvando su voz. A pocos metros, éstos escuchaban sin ni siquiera parpadear. Ni una broma; ni una sonrisa. Hubo incluso quien se llevó las manos a los ojos.

Masche se va porque se ha vaciado. “Ya no era el jugador que había sido antes. No tenía la importancia de años atrás y necesitaba este cambio. Aunque el club creía que estaba para seguir, yo no sentía que podría revertir la situación. Mis sensaciones eran otras. Ya no tenía las mismas fuerzas que antes para seguir peleando por un puesto”, expresó. Cuando hablaba de fuerza, el argentino recordaría seguramente la que tuvo para reinventarse cuando Guardiola le pidió cosas que jamás había hecho. El ‘Jefecito’ demostró que con actitud y humildad no hay (casi) nada imposible.

UN DULCE FINAL

Y prosiguió. “A veces es necesario resetearse un poco. Puede sonar egoísta, pero ahora tenía que pensar en mí y en mi fecilidad, reconoció. Sin embargo, no es la pérdida de minutos lo que más viene rondando en su cabeza en los últimos tiempos. “Lo más difícil de jugar en el Barça es que algún día te tienes que ir”. Y ese día llegó. Y lo hizo antes de que las confluencias de intereses acabaran perjudicando tanto a él como al club. “Antes de poner en un compromiso al club y no terminar de la mejor manera, traté de buscar una solución para poner punto y final. Estoy contento por irme así del club”, explicó.

El Hebei Fortune chino ha sido su elección, pero Barcelona seguirá siendo su casa, a la que podría regresar en un futuro como técnico. “En algún momento quizá me lo planteo. Me gustaría probarlo, pero aún no es el momento”, dijo ‘Masche’ cargado de prudencia, su inseparable compañera de viaje desde que aterrizó en Barcelona en 2010. “En los últimos años, ‘Masche’ siempre me enviaba un mensaje a final de temporada para decirme: ‘Presi, creo que ya no puedo ser más útil…’ Hemos tenido que ir convenciéndole año a año para que siguiera. Ha creído en el poder de los sueños y ahora se va porque quiere seguir soñando afrontando nuevos retos”, comentó Josep Maria Bartomeu, quien no escondió sentirse “feliz pero a la vez triste por perder a un jugador y, sobre todo, a una persona así”.

Para el argentino, la clave de los éxitos modernos del Barça ha sido el vestuario. “Víctor (Valdés), Puyol y Xavi transmitieron los valores para que los que venían detrás los agarraran por la misma senda. Ellos me enseñaron una manera alegre de vivir el Barça que me ha hecho disfrutar cada momento. Ellos han marcado una época y cuando te encuentras a este tipo de personas, es fácil adaptarse. Por eso ha pasado tan rápido. Son siete años y medio pero parece mucho menos por todo lo que viví”, opinó.

‘El Jefecito’ no ocultó que la jugada con Bendtner en 2011 marcó un antes y un después en su etapa azulgrana. “Hasta ese momento, las cosas no habían sido fáciles para mí. Soy de los que piensan que, en la vida, hay momentos que te marcan. Afortunadamente, ese me marcó para bien”, admitió.

LA HUMILDAD POR BANDERA

Mascherano venía a ser suplente y se va con más de 300 partidos a sus espaldas. “Sabía que habia el mejor medio centro del mundo. Mi posición era esa y era difícil competir. Pero pienso que el Barça no necesita 11 jugadores, sino a una plantilla para que los jugadores más frecuentes puedan sentirse amenazados”, apuntó. Una vez más, el tiempo le ha dado la razón. Como le ha sucedido en todos y cada uno de los pasos que ha dado desde que abanondó Argentina en busca de su sueño. Por ese motivo, el ’14’ quiso enviar un mensaje al ‘Masche’ niño que era antes de vivir todo esto. “Le diría que fue un sueño. Tuve la oportunidad de jugar en el mejor equipo del mundo”.

Los caminos de Mascherano y el Barça se separan. Los 18 títulos quedan ahí e incluso los momentos mágicos. Sin embargo, la auténtica grandeza de Mascherano está en haber conseguido que se recuerde más a la persona que al futbolista. ¡Hasta siempre, viejo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *