Más goles y asistencias que nadie, más Messi

La estrella, pese a no brillar ante PSG y Deportivo, completa un gran inicio del 2017 con más goles y asistencias que nadie

Marcos López

Sin descanso anda Messi. Sin descanso en un 2017 frenético donde ha recibido la ayuda de Luis Suárez, su amigo del alma, y de Neymar, el joven que se asoma, ahora sí, con energía después de cinco irregulares meses de competición. Sin descanso, pero siendo, y a pesar de sus dos terrenales partidos ante París SG y Deportivo, el más decisivo. Como siempre. El que más juega, el que más goles marca (16 en 19 partidos), el que más asiste y, sobre todo, el que más se reinventa a cada semana.

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Messi ha vivido, al igual que el Barcelona, una inacabable montaña rusa, especialmente desde la catastrófica caída en el Parque de los Príncipes. Se vio la estrella en el abismo, con el Madrid escapándose en la Liga, y sintiendo que a inicios de marzo, por mucho que esté la final de la Copa en el horizonte, tenía la temporada casi en la papelera. Del Leo abatido y deprimido, que ni pisó el área en París, se pasó al Leo irritado y enfadado, incapaz, además, de festejar un penalti decisivo sobre el Leganés lanzado en el último suspiro. No quería ni tampoco tenía ganas de celebrar nada de nada.

Pero nada resultó comparable con la imagen jamás vista de Messi cuando Sergi Roberto rescató al Barça, y a él también, de ese abismo al que andaban condenados ambos. Cuando se encaramó delante a la valla de publicidad para fusionarse con el pueblo culé, no era un jugador más. Ni tan siquiera la estrella más grande del mundo. Se olvidó de todo, sin reparar tampoco en que no había sido uno de sus mejores noches, consciente de que las portadas le pertenecían, y con razón, a Neymar. Lo festejó a lo grande Messi como si hubiera ganado la Champions.

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Parecía entonces estar posando Leo para el fotógrafo mexicano Santiago Garcés en esa icónica imagen que han visto 80 millones de personas. Era, en realidad, un culé más, el culé Messi festejando un tanto que iluminó al barcelonismo, capaz de pensar que puede llegar a la final de Cardiff a pesar de la irregularidad que transmite el equipo en el tercer (y último) año de Luis Enrique.

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La estrella argentina estalló de tal manera que ni siquiera es comparable a cuando alzó la Champions de Roma (2009) o se coronó en el nuevo Wembley (2011), pateando desaforadamente un micrófono tras su furioso gol al Manchester United, ni tampoco cuando disfrutó del triplete en Berlín (2015). Nunca se le había visto así de desatado. Era la primera y mágica noche de Neymar (dos goles y una asistencia eterna a Sergi Roberto en apenas 7 minutos y 16 segundos), pero Messi la sintió como suya, inmerso como anda en un inacabable proceso de reinvención táctica, adaptándose a nuevos registros del equipo -el 3-4-3-. Y el equipo a él.

Sabe la estrella que no estuvo a ese nivel messiánico que acostumbra. No hace ni dos semanas que completó un partido estelar con dos goles y dos asistencias al Celta. Lo sabe y lo asume, como demostró en sus gestos, cediendo primero la falta y después el penalti al Neymar más exultante que se ha visto en el Camp Nou en su cuarto año.

Tampoco brilló el argentino a su nivel en Riazor, pero no hay nadie como el 10. En este 2017, nadie juega tanto (el 96% de los minutos posibles), nadie marca tantos goles (16) y con un catálogo tan variado, que ha introducido matices novedosos en su fútbol.

Sí, novedoso es, por ejemplo, su golpeo en los penaltis. Antes solía lanzarlos a media altura y a la izquierda del portero en lo que se denominaba el rincón de seguridad de Messi. Al Leganés y París SG, en cambio, tiró con idéntica violencia, pero modificó radicalmente la dirección. El balón fue a la derecha de Iago Herrerín y Trapp.

La estrella aprovecha ahora los dos días de descanso que ha dado Luis Enrique en la plantilla antes de medirse el domingo al Valencia en el Camp Nou. A la espera queda el barcelonismo de saber noticias sobre su futuro. De momento, todo está en manos del presidente Josep María Bartomeu, quien negocia “discretamente”, como siempre ha dicho, con Jorge Messi, el padre de la estrella. La cuenta atrás hacia el 30 de junio del 2018 avanza. Por ahora no hay nada. Renovados ya Neymar y Luis Suárez, aún sigue faltando la firma de Leo.

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