Los vinos color azul y naranja se unen a los tintos, blancos y rosados

Cinco emprendedores vascos llevan dos años comercializando zumo de uva de color añil al que llaman el “antivino”

Al pensar en el vino y su cromática, se cita de carrerilla el tinto y el blanco. Y algo más tarde se piensa también en el rosado. Sin embargo, no muchos saben que hay vinos azules y naranjas. Y que, por ejemplo, la variedad anaranjada -procedente de naranjas en vez de uvas, y cuyo color es en realidad marrón o amarillento- se distribuye desde hace años.

No son pocos los que creen que el vino tiene que ser sí o sí de uva, pero la Real Academia de la Lengua española también considera vino a cualquier “zumo de otras plantas o frutos que se cuece y fermenta al modo del de las uvas”.

Azul, el “antivino” vasco de Gïk

Pero no piensan lo mismo los detractores de Gïk, el “antivino” azul que, por culpa de una denuncia anónima, tuvo que dejar de utilizar el nomenclátor de “vino”. El zumo, destilado a base de diferentes tipos de uvas (tintas y blancas), no era de los colores adecuados para llamarse así. Y la ley le ha dado la razón a este demandante anónimo porque, según el Anexo VII, parte II, del Reglamento 1308/2013 de 17 de diciembre de 2017, el “vino azul” no está entre las 17 categorías de productos vinícolas, por lo que no puede comercializarse como tal.

La primera cosecha de este “antivino” fue del 2015, aunque los cinco emprendedores vascos que lo empezaron a comercializar llevaban ya dos años dando forma a la bebida. “Nuestra primera idea era revolucionar la industria del vino, crear un producto fácil de beber y adaptado al gusto de personas normales, como nosotros, mucho más que al de expertos catadores o profesionales del sector”, cuenta Aritz López, CEO de Gïk.

Lectura inspiradora

La selección del color azul está inspirada en el libro ‘La estrategia del océano azul’, de W. Chan Kim. Este manual para emprendedores diferencia dos tipos de ‘océanos’ (o mercados): los rojos, saturados de una competencia muy voraz que, como tiburones, se pelean por un puñado de peces y tiñen los océanos de rojo sangre y, por otro, los azules, océanos en los que, gracias a la innovación, todo el mundo puede nadar en libertad.

“Nos pareció tan poético cambiar una bebida tradicionalmente roja y hacerla azul que no podía ser otro color. Además, en psicología, el azul tiene connotaciones con las que nos sentíamos muy identificados: el cambio, la fluidez, la tecnología, el futuro…”, añade López.

La forma de conseguir este característico pigmento proviene de la fusión entre la piel de uva y una planta. “Hacemos una primera mezcla de variedades y utilizamos dos pigmentos: uno procedente de la piel de la uva tinta [antocianina] y otro procedente de una planta [indigotina]. Así lo hacemos azul”, explica.

La polémica respecto a la categoría de la bebida que habían creado comenzó el verano pasado. Antes, ya habían recibido duras críticas de los más puristas. Finalmente, la justicia tomó partido y les prohibió comercializar su producto bajo la nomenclatura de ‘vino’. Es por ello por lo que empezaron a llamarlo “el antivino”. Y han iniciado una campaña en change.org para conseguir un “vino #FreedomOfColor [#LibreDeColor]”.

Categoría vinícola

“Gïk, al no haber antecedentes en la historia para un producto con sus características, no está recogido entre las 17 categorías de vino que hay en la actualidad y, por lo tanto, no puede etiquetarse como tal”, cuenta López. Ahora se ven obligados a comercializar su bebida como ‘99% vino, 1% mosto’.

Pese a la polémica y al cambio de nombre, Gïk está disponible en más de 25 de países, entre los que se encuentran europeos como Francia, Holanda o Alemania; asiáticos como Japón y americanos como México y, recientemente, Estados Unidos. “En estos dos años que llevamos en el mercado hemos vendido ya más de 250.000 botellas; para una gran bodega puede ser una cifra humilde, pero a nosotros nos hace mucha ilusión llegar cada día a más gente”, asegura el joven empresario.

Naranja, andaluz y valenciano

Pero no solo el ‘vino’ es azul: el VDM Orange y el Tarongino son dos de las marcas que distribuyen una bebida de color naranja en España, a la que llaman ‘vino’ de naranja. Realmente, este zumo de naranja tiene una larga tradición histórica, representada por el famoso Vino Naranja del Condado de Huelva, aunque en realidad tiene un tono marrón.

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