Lo que creías sobre las grasas no era verdad y el estudio que lo cambia todo

Un grupo de cardiólogos ha reabierto el debate tras asegurar que la creencia de que las grasas saturadas aumentan el riesgo de un ataque al corazón es “simplemente errónea”

Todos sabemos que cuando se trata de la alimentación, el consenso nos advierte que cualquier cosa en exceso es dañino. Sin embargo, las grasas saturadas siempre han sido un ‘no’ rotundo a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares. Ahora, un grupo de cardiólogos ha reabierto el debate: la creencia de que las grasas saturadas obstruyen las arterias y, por lo tanto, aumentan el riesgo de un ataque al corazón es “simplemente errónea”. Y las reacciones no se han hecho esperar.

Según el editorial publicado en el ‘British Journal of Sports Medicine’, hay que cambiar el foco que se ha mantenido durante décadas. A la hora de promover hábitos que mejoren nuestra salud cardiovascular, afirman, lejos de reducir la ingesta de grasas, se debe acentuar la importancia de realizar cambios “determinantes” en nuestro estilo de vida.

En concreto, recomiendan una caminata diaria de al menos 22 minutos al día, minimizar el estrés (porque pone la respuesta inflamatoria del cuerpo en alerta permanente) y comer “alimentos de verdad”, aunque no especifican a qué se refieren.

“Una cosa está clara: las grasas saturadas no tapan las arterias del corazón. Y, lamentablemente, durante décadas, este ha sido el principal foco del tratamiento para las enfermedades cardiovasculares, así como en las recomendaciones de salud pública”, explica la doctora Aseen Malhotram, del Lister Hospital, y coautora del editorial.

El equipo, formado a su vez por Rita Redberg, de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Francisco, y Pascal Meier, del Hospital Universitario de Ginebra y la University College de Londres, asegura que confiar en un mercado que comercializa alimentos como ‘bajos en grasa’ o ‘contra el colesterol’ para evitar enfermedades coronarias es una creencia “equivocada”. A cambio, señalan que deberíamos comer grasas saturadas -que se encuentran en la mantequilla, manteca de cerdo, salchichas, tocino y quesos- con total normalidad.

Para argumentar su polémica postura, se centran en un estudio previo que, como explican, “no mostró ninguna asociación entre el consumo de grasas saturadas y el mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes y la mortalidad en general”.

Las críticas no se han hecho esperar

Lo sorprendente de sus conclusiones ha desencadenado críticas vehementes por parte de la comunidad científica, desde nutricionistas hasta cardiólogos, sobre todo desde el ámbito anglosajón. Algunos acusaron a los autores de no basarse en pruebas fiables, engañar a los consumidores o confundir al público sobre qué alimentos deben comer y cuáles deben evitar.

Para David Nunan, del Centro de Medicina Basada en la Evidencia, de la Universidad de Oxford, las pruebas científicas van en dirección contraria: “Es muy difícil realizar buenos estudios sobre la epidemiología nutricional. Pero la evidencia disponible encaja mejor con el consenso de que un colesterol bajo es mejor que uno alto”. En particular, advierte en ‘The Guardian’ que “uno de los mejores estudios hasta la fecha”, publicado en 2015, concluyó que la sustitución de las grasas saturadas por poliinsaturadas (las del salmón y los aguacates, las buenas) reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares en un 17%.

“Está claro que un nivel de colesterol alto es malo”, señala Naveed Sattar, profesor de Medicina metabólica de la Universidad de Glasgow. Las personas con una predisposición genética a unos niveles altos de esta sustancia tienen un mayor riesgo de sufrir ataques cardíacos. “El uso de estatinas (medicinas) es una de las razones por las que las tasas de ataques al corazón han bajado tanto durante las últimas décadas”, indica Sattar, quien a su vez añade el control de la presión arterial y la disminución del tabaquismo como otros factores relevantes.

Por su parte, Christine Williams, profesora de Nutrición Humana en la Universidad de Reading, sospecha de la imparcialidad del editorial publicado por los cardiólogos: “No está clara cuál podría ser la motivación para publicar estas evidencias tan limitadas e incompletas en este momento, ya que no ha surgido ninguna nueva investigación en el último año”.

“El mejor consejo dietético que he leído en años”

Sin embargo, no toda la comunidad científica ha salido en su contra. La doctora Mary Hannon-Fletcher, directora de la escuela de Ciencias de la Salud de la Universida de Ulster, califica sus conclusiones como “el mejor consejo dietético que he leído en años”: “La idea moderna de que seguir una dieta en la que comemos alimentos bajos en grasa y en calorías simplemente no es saludable. Así que comer alimentos reales con moderación y el ejercicio diario son las respuestas simples que el público necesita”.

El editorial, al menos, ha reabierto un debate que puede resquebrajar los consensos hasta la fecha. “Muchos de nosotros pensamos que la dieta puede ser igualmente saludable con más grasas y menos carbohidratos, siempre que las grasas sean buenas (del estilo del aceite de oliva, las nueces o los aguacates”, señala Gaynor Bussell, miembro de la Asociación Dietética Británica.

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