Las 3 peores comidas para tu metabolismo (lo ralentizan mucho)

La capacidad del cuerpo de poder transformar ciertas sustancias tiene mucho que ver con la alimentación que llevamos, y, desgraciadamente, hay platos perjudiciales

Lo hemos dicho muchas veces pero a todos nos dan envidia esas personas que comen lo que quieren y no engordan (¡porque existen, no son como los unicornios!). Suele estar relacionado con el metabolismo. Este es el conjunto de procesos químicos celulares mediante los cuales nuestro organismo obtiene energía para realizar todas sus funciones y mantenerse en óptimo estado en el día a día. Si es rápido, el individuo quemará más, aunque se encuentre en reposo. En cambio, si no tienes tanta suerte y tu metabolismo es lento notarás que engordas con facilidad, además de tener otros síntomas como cansancio, piel seca o uñas quebradizas. Por suerte, según los expertos, esto es raro y generalmente se trata más de una mezcla de falta de sueño y ejercicio.

La genética actúa sobre nuestro metabolismo, es cierto, pero existen trucos para acelerarlo. Beber té verde, por ejemplo, es uno de ellos. Es un antioxidante natural ideal para ayudar al cuerpo a eliminar toxinas y contiene unas sustancias saludables llamadas catequinas que, entre otras cosas, actúan directamente en el organismo activando el metabolismo para que empiece a quemar grasas. Dormir más horas también ayuda, puesto que cuando no dormimos lo suficiente y tenemos un descanso inadecuado, dos hormonas en nuestro cuerpo se ven afectadas en gran medida: la grelina (también conocida como hormona del hambre) y la leptina. Pero -te preguntarás-, ¿qué alimentos son perjudiciales y deberíamos dejar de comer ipso facto?

Azúcar

Lo explica la experta en fitness Jillian Michaels en ‘Well and Good’: “Las frutas y verduras, por ejemplo, sabemos que aceleran el metabolismo… pero por cada ‘héroe’ de estos existe otro alimento que no ayuda en absoluto, y el azúcar, como os podréis imaginar, es uno de ellos”. ¿Por qué? Después de saborear un postre, explica, tu azúcar en la sangre aumenta. Esto hace que aumenten los niveles de cortisol y de la hormona de la insulina, en un esfuerzo por nivelar las cosas, y esto puede conducir a una alteración metabólica si no se controla a largo plazo. “Las hormonas trabajan en sintonía, y hay toneladas de ellas”, señala. “Entonces, en última instancia, cuando estamos analizando el metabolismo, queremos asegurarnos de que tenemos las hormonas adecuadas que trabajan para nosotros, en lugar de contra nosotros”.

Además, las cosas que consideramos azúcar, como las galletas o los pasteles, se descomponen con nuestros cuerpos muy, muy rápido. Sin embargo, los alimentos ricos en fibra se digieren lentamente: tu cuerpo lucha con fuerza para descomponerlos, lo que estimula tu metabolismo en el proceso.

Granos procesados

Michaels señala una serie de “granos” que pueden ganarle la batalla al metabolismo rápido: “Los refinados como el arroz blanco, los panes altamente procesados ​​y la pasta blanca. Estos tienen un efecto en tu cuerpo similar al que produce el azúcar, que se descompone rápidamente y hace que la insulina se dispare. Cuando se consumen en exceso, los granos refinados pueden proporcionar altos niveles de ciertos compuestos que afectan a tu metabolismo, y aquí incluimos el gluten, el almidón y el ácido fítico”.

Muchos productos de granos envasados ​​también contienen gran cantidad de azúcar agregada, sal y conservantes sintéticos, por lo que la moraleja de la historia es la siguiente: quédate con granos enteros, sin procesar, cuando tengas un antojo de carbohidratos.

Soja procesada

Probablemente te sorprenda más que el azúcar. “La soja es muy tóxica para las tiroides” afirma Michaels. Los científicos no han llegado a un consenso sobre esto, pero algunos estudios sí indican que el consumo excesivo de soja puede afectar negativamente a la tiroides, la glándula en el cuello responsable de regular las operaciones metabólicas del cuerpo, (especialmente si tus niveles de yodo son bajos o si ya tiene algún tipo de disfunción tiroidea). Y para empeorar las cosas, la soja cultivada convencionalmente también suele tratarse con pesticidas, que también están relacionados con este problema. ¿Cuándo la podemos tomar, entonces, si resulta que nos encanta? “Si es orgánica y fermentada”, afirma.

Por supuesto, además de vigilar la alimentación, si realmente queremos acelerar el metabolismo, tenemos que echar un ojo al ejercicio. Si te mueves, tu metabolismo se activa. Dos personas pueden tener el mismo peso comiendo lo mismo, pero si una es deportista y la otra sedentaria, la segunda acumulará más grasa. Los estudios apuntan que es más beneficioso practicar deporte por la mañana que por la noche, porque quemaremos más. Practicar ejercicio de intensidad moderada antes de desayunar estimula el metabolismo y potencia la movilización, captación y utilización de grasas y glucosa, así que ya sabes.

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