La familia Cruyff regala al Museo del Barça el Balón de Oro de 1974 y una camiseta histórica de Johan

“Es el sitio donde deben estar, es el lugar adecuado”, asegura Jordi Cruyff

Antes de empezar el acto, Jordi Clemente, un empleado del Barça, vestido con chándal, asomaba por la trastienda del Auditori 1899 del Camp Nou. Iba colocándose, de manera extremadamente cuidadosa, un par de guantes blancos en sus manos. Mimaba con ellas esos dos tesoros que estaban ahí, colocados en el centro del escenario. Entre tanto traje y corbata sobresalía su figura, que tenía una misión realmente muy especial.

La misión de Jordi Clemente era no despegarse ni un solo segundo de esa zamarra azulgrana histórica, con el nueve del Barça a la espalda, que había vivido durante 43 años en la casa de Johan. Ni perder de vista tampoco a ese diminuto Balón de Oro, cuyo hermoso brillo atraía la mirada hipnótica de los asistentes. “Mi padre no era mucho de guardar cosas”, ha dicho Jordi Cruyff antes de ofrecer un par de tesoros de incalculable valor al Barça.

Esa camiseta y esa pelota dorada conquistada en 1974, recién llegado al Camp Nou, ya no le pertenecen a la familia. Es patrimonio de todos. Desde ayer mismo, están colocados en el Museo del Barça para que puedan ser observados por los casi dos millones de personas que pasean anualmente por la memoria de un club, al que Cruyff dotó de una idea futbolística que le hizo singular en el mundo.

“Es el sitio donde deben estar, el lugar adecuado”, ha proclamado el hijo de Cruyff, mientras esos guantes blancos de Jordi Clemente acicalaban ese Balón de Oro ganado gracias a los 116 votos que recibió de la revista France Football, superando al alemán Franz Beckenbauer del Bayern Múnich (105), y al polaco Kazimierz Deyna, del Legia, con solo 35.

En aquel 74, Alemania, y el Kaiser Beckenbauer, lo ganaron todo, absolutamente todo. Un Mundial, precisamente, a la Holanda de Cruyff, a la naranja mecánica, y la Copa de Europa. Pero ese balón acabó en la casa de Johan. No era el extecnico muy ordenado guardando las cosas, eso también es cierto. Por eso, la pelota dorada que figura ya en el Museo estaba guardada, curiosamente, en una caja del Balón de Oro de 1973 ya que Cruyff perdió la original.

“Hemos querido ceder esta camiseta, aunque tampoco tenemos muchas porque mi padre no era de guardar cosas. Le tenemos muchísimo cariño. Y queremos dejar este Balón de Oro donde debe estar”, ha sentenciado Jordi.

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