Kim Kardashian se avergüenza de sus hermanas

“Parecen payasos”, les dijo

En la trayectoria de la familia más mediática de la telerrealidad hay dos hitos cruciales relacionados estrechamente con la figura de Kim Kardashian: la filtración del vídeo sexual que la sacó de la sombra de su entonces ‘bff’ Paris Hilton y su relación sentimental con Kanye West, que consiguió que el mundo de la Alta Costura le abriera por fin de par en par sus puertas, y eventualmente también al resto de mujeres de su familia.

La susodicha tiene muy presente que ella fue la primera en ganarse el respeto de los diseñadores y conseguir que le prestaran sus creaciones, y tampoco parece estar dispuesta a permitir que el resto de sus hermanas lo olviden. Así lo demostró en el último viaje a Japón que realizó el pasado febrero con sus hermanas Kourtney y una entonces embarazadísima Khloé para participar en una de las campañas de la marca de su marido, Yeezy.

A lo largo de su estancia en el país asiático, que fue documentada por el programa ‘Keeping Up With the Kardashians’, Kim estuvo a punto de morirse de vergüenza en unas cuantas ocasiones por culpa de los modelitos de inspiración ‘geisha’ que elegía Kourtney o las sombras de ojos turquesas con pendientes de faralae a juego por los que se decantó Khloé.

“No puedo ni probar bocado en la cena porque estoy increíblemente disgustada con los atuendos de mis hermanas, que no coordinan en absoluto con el mío”, aseguró ante las cámaras del reality una enfadadísima Kim, que no tardó en plantarle cara a sus acompañantes para dejarles claro que no estaban logrando mantenerse a la altura de la situación.

La principal preocupación de la estrella era que su ‘séquito’ dejara en mal lugar a su marido y a su reputación como creador de tendencias.

“Tengo que ser sincera con ustedes, chicas. Parecen unas payasas, y no estoy de broma. Esto no es un viaje de turistas ni estamos en Halloween, no podéis vestiros como una jo**da geisha japonesa. Creo que tienen que centrarse porque sé que pueden hacerlo mejor”, les aseguró Kim, dirigiéndose en especial a Kourtney, quien en su opinión no se estaba esforzando lo suficiente por mantenerse al día de las apuestas que arrasan entre los más jóvenes.

“Pareces una maldita abuela, al cien por cien. No innovas, no haces nada especial. Sé que puedes hacerlo, pero más te vale darte prisa y evolucionar antes de que caigas en el olvido”.

Pese al rapapolvo que le acababa de echar su hermana pequeña, Kourtney mantuvo la calma de una forma que sería la envidia de los maestros zen y le recordó que la moda era, al fin y al cabo, una forma de expresarse y divertirse. De paso, no pudo resistirse a recordarle que ella tampoco estaba para hablar en vista de que en aquella temporada todavía lucía una dudosa melena color rosa.

“¿Sabes lo fácil que me resultaría ahora mismo ser una zo**a contigo? Podría serlo todo el día si hiciera falta, pero es mucho más difícil sentarse aquí a hablar de mis sentimientos”, le respondió.

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