Introducción al Baile. El nuevo video de Marta Tchai.

“Mi decisión de dedicarme a bailar nunca fue bien recibida por mis padres. Desde entonces he tratado de defender siempre lo que he querido hacer, hasta el punto de que ese mismo deseo a veces se me haya diluido en algo más violento y confuso, una rebeldía contra toda forma de autoritarismo.»

Bailar llegó a ser muy adictivo para mí. Y de ahí, de esta idea obsesiva del baile como único anclaje de vida, la coda final: el bucle “No voy a parar de bailar”. Es parecido a lo que les ocurre a los personajes de “Danzad, danzad, malditos” de Sydney Pollack.

La película muestra esa capacidad de que algo intrínsecamente bueno pueda transformarse en terrorífico si no se hace nada más que eso. Pero a la vez, esos mismos personajes locos, incapaces de frenar algo que les está matando, están llenos de vida, persiguiendo frenéticamente el sentido de su existencia. Y esto mismo es lo que le ocurre a la cabaretera, la protagonista de Introducción al baile, que busca su fe, una y otra vez, en el lugar equivocado.

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