Fidel Castro, murió el Comandante

Cuba en estado de Consternacion.

Albert Díez

De impacto súbito. La noticia del nuevo siglo para mi entrañable pueblo cubano, para bien o para mal, según el prisma con que se mire, sin lugar a dudas se ha producido hace escasas horas.

Porque si hubo alguien que encarnó como nadie eso que se denomina un LIDER TOTAL, fue él. Me levanto en este sábado gélido de finales de Noviembre con la conmoción que supone una noticia de este gran calado informativo que será más que relevante y comentada en esta época contemporánea tan convulsa y dinámica. Mediaticamente Viral por la trascendencia de nuestro protagonista. Yo imagino que el sentimiento dominante por las calles coloniales de La Habana Vieja es la incredulidad y el estado de shock colectivo.

Es normal. Lógico y entendible. Cuando un MEGALIDER y ESTADISTA de esa talla elevada fallece, de perfil sobresaliente, sea cual sea su condición o consideración, su pueblo no puede evitar una cierta sensación de orfandad….. O no. Porque hubieron muchísimos contrarios al régimen castrista. Hoy LA DIÁSPORA, ese gran EXODO tan devastador a nivel emocional porque en la práctica supone la renuncia obligada a tus raíces y orígenes, puede que haya llegado a su fin.

Nadie lo sabe ahora mismo. Quiza sea por mi parte entonar en voz alta un canto esperanzado de unión indisoluble de todos los cubanos. La pregunta que yo me hago a estas horas, la del millón a mi juicio es: La muerte de Fidel variará sustancialmente la situación de los emigrantes y exiliados forzosos? Ese es el interrogante central. Esa es la enorme X que hay que despejar en toda esta ecuacion. El enigma principal. Esa es la madre del Chivo. Porque Cuba no sólo ha estado en afrenta con el mundo sino con su propio pueblo, con sus propios ciudadanos.

Eso dependerá en gran medida del talante de su hermano Raúl. Debera adoptar una actitud más conciliadora, integradora y generosa con sus conciudadanos. De algún modo la decidida acción institucional para que esas profundas heridas sanen y cicatricen con el transcurrir del tiempo. Seguir en esa división dolorosa desde el punto de vista de la identidad cubana y el sentimiento patrio, no tendría mucho sentido con la muerte del causante de esa escisión interna como país. Emigrantes y disidentes que tuvieron que abandonar casi a nado la isla caribeña. Que tuvieron que construir su zurrón de sueños en Miami o Barcelona.

Esa gran facción de insurrectos cívicos desde la óptica oficialista,acogerá la noticia como una liberación,como un corte de cadenas. Algo así como librarse por fin del yugo del dictador. En el fondo el pueblo cubano ha convivido desde que Fidel llegó al poder, y ello supone casi 6 décadas de memoria histórica, en una especie de doble trinchera ideológica indisimulada: los afines y los contrarios. Los seguidores y los sublevados. Siempre desde el visor gubernamental.

En tiempos de Fidel el que no era coincidente con su ideario político pasaba automáticamente a la condición de “Oveja negra”. Como en los personajes más determinantes de una era, no crea consenso definitivo. No provoca quórum en un análisis profundo como Dirigente,con todo su relieve. Pues no. No era un superhombre aunque a veces, por su extrema resistencia y larga longevidad lo pareciera.

Su legado y obra de intensa y feroz actividad socio-política quedará incrustada en la memoria historiografica. Sus discursos inacabables, con su tono de voz pausado, cadencioso, enormemente expresivo o enfático en lo importante de la proclama, batiendo récords Guinnes de duración, quedaran en el arcón de recuerdos también. Eso si eran pastorales casi bíblicas amigo Jerry. Personaje polémico, controvertido, cuestionado por unos, adorado por otros.

Odiado y venerado. Por tanto POLIEDRICO, con múltiples caras. Con diversas capas o estratos para su “disección intelectual”. El fue el causante de un bloqueo que precipitó a la isla a una especie de autarquía inflexible con el consiguiente “ostracismo internacional”. Una “congelación” en todos los órdenes de la vida cotidiana cubana, absolutamente desesperante para las ansias y anhelos de las familias de un mejor mañana en la patria del Che. Yo creo sinceramente que en un mundo tan global, ínterdependiente, tan interconectado, vivir de espaldas a esa comunidad internacional es como una fatal regresión a la época mesozoica.

Cuba no podrá recuperar nunca esos 60 años de atrasos, de incomunicación, de parálisis permanente en el desarrollo integral como nación. Esas décadas de posible prosperidad y despegue cayeron en saco roto. Su hermano y actual mandatario al frente de la gobernación, Raúl Castro, ha anunciado solemnemente hace un par de horas que el Comandante Fidel Castro, fundador de la revolución cubana, ha muerto a los 90 años. Muchos lo quisieron matar y varias veces se anunció una falsa defunción, sobre todo a través de las envenenadas redes sociales de este alto mandatario latinoamericano que le plantó siempre cara de perro a los yanquis. Su frase emblemática ya es un lema en el imaginario y el subconsciente de los cubanos: “HASTA LA VICTORIA SIEMPRE”.
El Comandante en Jefe ahora sí “murió”. Descanse en paz.

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