EEUU cierra el cuadro con las bases llenas

Barack Obama en sus últimos días como presidente de Estados Unidos derogó el 12 de enero la llamada la política de “pies secos/ pies mojados”, la cual permitía a los cubanos una vez pisada tierra firme permanecer en el territorio estadounidense bajo palabra.

Pedro J. González

Y amparados en esa política muchos deportistas de la isla consiguieron llegar a EEUU, establecerse y competir como profesionales, un estatus que no podían alcanzar en Cuba.

La medida de Obama perjudica considerablemente a las nuevas generaciones de deportistas de la isla que desean tratar de abrirse paso fuera de Cuba, a menos que se alcancen nuevos acuerdos que faciliten su incorporación a equipos profesionales.

Actualmente muy pocos cubanos pueden ganarse la vida jugando en el exterior, solo lo han logrado un pequeño grupo de algunos peloteros que han participado en las ligas de béisbol de México y Japón, y poco más.

Los que escapen ahora de Cuba y traten de ingresar a EEUU por mar o por la frontera, podrían ser deportados de inmediato si lo detienen a su entrada, sin tener en cuenta lo bueno que sean.

No será el mismo caso de los que se quedan en un evento en EEUU, ya que entraron oficialmente, pero estarán ilegales una vez cumplido el tiempo de la visa, lo mismo que los que entren con un visado de visita familiar.

Igual será el caso de los que tienen la ciudadanía española, que podrán entrar pero no quedarse una vez cumplido el tiempo de estancia.

Es posible que algunos atletas, una vez pasen la frontera, sean elegibles para que se les sea otorgado el asilo político por un juez de inmigración, tras permanecer en un tiempo en centro de detención, y así puedan estar legalmente en EEUU.

Finalmente los que consigan entrar podrían al año y un día legalizar su situación, aplicando para la Ley de Ajuste Cubano, siempre y cuando esta no sea abolida por el Congreso.

Los que van a un tercer país y se declaran “agentes libres” también podrían llegar a jugar en EEUU, siempre y cuando se solicite y se tramite legalmente su entrada por un equipo profesional, como es el caso de las Grandes Ligas.

Esta nueva situación tiene sus pros y sus contras. Por un lado si bien se limita considerablemente el tráfico humano y campeonatos como la serie nacional va a tener más calidad, por otro los deportistas no van a poder desarrollar todo su potencial y su talento se va a desperdiciar.

Tal vez a partir de ahora, con la llegada del presidente Donald Trump esta situación cambie o mejore, tal vez él consiga facilitarla, pero para saberlo habrá que esperar. De momento, se cerró el cuadro con corredores en base.

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