¿Cómo se siente Kim Kardashian un año después de su robo a mano armada en París?

Esto es lo que la estrella aprendió durante el último año.

Hace un año atrás, la vida de Kim Kardashian cambió para siempre cuando fue atada, amordazada y robada a punta de pistola durante la celebración de la Semana de la Moda de París. Cinco individuos, vestidos como oficiales de policía, irrumpieron en su apartamento y robaron millones de dólares en joyas. Mientras revisaban sus pertenencias, la estrella de E! fue colocada en bañera. Una vez se fueron, ella logró liberar sus manos de las ataduras plásticas que colocaron alrededor de sus muñecas y grito por ayuda. Después de que la policía llegó a la escena, el representante de Kim le dijo a E! News que ella estaba “muy impresionada pero sin daños físicos”. Kim luego abordó un jet privado y voló a Nueva York para reunirse con su familia”.

(Los dos hijo de Kim, North West y Saint West se encontraban e Manhattan en aquel entonces)

Mientras que este suceso fue una investigación activa y una experiencia traumática, Kim se quedó tranquila por meses, y mantuvo una pausa autoimpuesta, aleja de las redes sociales. Ella dio su primera entrevista en TV sobre la experiencia a Ellen Degeneres, en abril, donde recordó escuchar gente corriendo por las escaleras, ella asumió que se trataba de Kourtney Kardashian y una amiga “llegando borrachas a casa” de un club nocturno cercano.

Pero Kourtney no estaba en el lugar. Una vez que se dio cuenta de lo que sucedía, Kim temió lo peor. “Automáticamente, mi estómago cayó. Es una sensación que ni siquiera puedo explicar. Es como, supe que eso era todo para mi”, dijo. “Dije mis oraciones, como, ‘Sé que iré al cielo. Espero que mis hijos y mi esposo estén bien”. Según su estimado, fueron unos “siete u ocho minutos de tortura”.

Durante ese momento, la amiga de Kim, Simone Harouche, se estaba escondiendo en una habitación cercana. “Ella escuchó lo que sucedía y me escuchó gritando”, recordó Kim, “así que ella llamó a mi hermana y a mi seguridad”

Pero aunque lo ha intentado, Kim no ha podido olvidar lo que sucedió.

Tal y como lo recordó durante un encuentro con sus hermanas en un episodio de Keeping Up With The Kardashians, los hombres enmascarados preguntaron, “¿Dónde está la esposa del rapero?” y demandaron en francés, “¡Llévanos a su habitación!”. “Fue como, ‘Tengo un segundo en mi mente para tomar esta decisión rápido. ¿Correré por las escaleras, o me dispararán por la espalda? Me afecta tanto pensar al respecto. ‘O me dispararán por la espalda, o si lo logro y ellos no, y si el elevador no abre a tiempo, o si las escaleras están cerradas, entonces estoy jo**da. No hay salida'”. Los ladrones, usando al conserje como intérprete, confiscaron el anillo de compromiso de 4 millones de dólares que le regaló Kanye West.

Cuando ataron sus manos y sus pies con cinta adhesiva, Kim supo que el abuso sexual era una posibilidad. Uno de los hombres, “me haló hacia él frente a la cama y pensé, ‘Ok, este es el momento en que ellos me violarán'”, dijo. “Me preparé por completo mentalmente, y ellos no lo hicieron”. Todo sucedió “muy rápido”, dijo en The Ellen DeGeneres Show. “Pero cuando lo recuerdo y lo analizo, digo como, ‘Ok, ellos no fueron agresivos’. Pudo haber sido mucho peor, así que no quiero sonar como si no estuviera agradecida. Salí, estoy en casa, estoy segura, soy una persona mejor, está bien”.

Los ladrones huyeron de la escena, pero la policía continuó su investigación. En enero, 17 personas con edades comprendidas entres los 23 y los 73 años fueron detenidas para interrogatorios relacionados con el robo armado. La fiscalía dijo que el anillo de compromiso de Kim costaba un estimado de 4.5 millones de dólares, y que una caja de joyería con contenido diverso valorado en 5.6 millones de dólares también había sido robado.

“Honestamente nunca pensé que atraparían a los ladrones”, admitió Kim en Keeping Up With The Kardashians. “Simplemente pensé que había pasado mucho tiempo y no me di cuenta de lo diligente que estaba siendo la policía francesa y todo el trabajo que realmente estaban haciendo”.

En febrero, Kim pasó ocho horas testificando con las autoridades francesas en un hotel de Nueva York. Tal y como ella misma le dijo luego a Kris Jenner en un episodio de Keeping Up With The Kardashians, “Al ir ahí, estaba tan preocupada por explicarlo todo tan rápido, y simplemente no puedes hacerlo. Tienes que ser muy lenta y recordar toda la noche, segundo a segundo, y eso fue realmente difícil”.

Durante su testimonio, Kim finalmente vio las fotos de todos los involucrados. “Solo por su estatura y su complexión, pude decir quién del grupo estuvo conmigo en la habitación”, dijo. “Fue muy interesante escuchar su historia y fue muy similar a la mía. Por supuesto, hubo algunas cosas que ellos no dijeron para obtener menos cargos, pero fueron muy honestos y sí dijeron la mayoría de la historia exactamente como sucedió. Es muy interesante ver cuál es su lado de la historia y escuchar la información previa sobre cómo me habían estado siguiendo y cómo intentaron robarme la última vez que estuve en París, pero mi esposo estaba conmigo”.

En retrospectiva, Kim desearía que ella no hubiese compartido tantos detalles sobre su viaje a París en las redes sociales antes del robo. Sobre mostrar sus costosos gustos, ella le dijo a Ellen, “Ya no me importa alardear en la manera en que lo solía hacer. Incluso aún y cuando no hay nada malo, realmente, está bien si estás orgulloso de eso y trabajaste duro y compraste algo, es solo que ya no soy eso”.

“Estaba destinado a sucederme. Realmente siento que hay cosas que suceden en tu vida para enseñarte cosas. Probablemente no es un secreto, y lo ven en el show, yo antes alardeaba y definitivamente era materialista”, dijo Kim, y agregó, “Estoy feliz porque mis hijos tienen a esta yo y esta es quien soy criando a mis hijos, porque ya no me importan esas cosas. Realmente no me importa”.

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