Cómo escoger melones que estén ricos y dulces: consejos al comprar esta fruta

Con la llegada del verano, la despensa se llena de frutas que no hemos podido disfrutar durante los días de más frío. Sandías, melocotones, albaricoques, paraguayas… y melones.

El melón se convierte en uno de los imprescindibles postres de las vacaciones, bien sea cortando una buena cata en un picnic en la playa o hincándole el diente tras una sobremesa entre amigos. Desde El Confidencial hemos recopilado una serie de trucos para que siempre aciertes a la hora de comprarlos y estén tan dulces como el azúcar.

Si bien a la hora de escoger sandías es frecuente recurrir al truco del golpe sobre su cáscara, en el caso del melón es conveniente recuperar el consejo que anima a apretarlo en sus extremos. Si la fruta está lista para comer, la zona cederá ligeramente ante nuestra presión. Por el contrario, si no podemos abombar la piel significa que el melón aún no está maduro.

Los melones completamente verdes pueden atraer nuestra atención, pero al llevárnoslos a la boca nos defraudarán por su sabor ‘a pepino’. Lo ideal es que la corteza de estas frutas mantenga un color verde no demasiado intenso ni oscuro y que además presente ciertas zonas amarillas en su piel. Estas regiones de diferente tono son las que indican que el melón ha pasado el suficiente tiempo sobre la tierra recibiendo la luz del sol –las partes amarillas no se tiñen de verde porque no les llegan los rayos solares–.

La ‘salud’ de la cáscara del melón es fundamental a la hora de escoger una pieza sabrosa. Si la fruta tiene bultos, golpes o rajas es posible que la luz y/o el agua no le hayan llegado de manera continuada y homogénea, lo que puede provocar cambios en su color y textura.

Los melones más sabrosos son los que más pesan en relación con su tamaño. Si la báscula se mueve poco cuando ponen la fruta sobre ella significará que esa pieza tiene poca carne y, por tanto, menos zumo. La cantidad de agua que contiene el melón incide directamente sobre su peso y su sabor: cuanta más agua, mejor.

Si sois pocos en casa y creéis que no vais a dar abasto a consumir un melón entero antes de que se ponga malo, lo ideal es que compréis mitades. Procurad que la carne no esté demasiado madura –la apariencia de su textura simula tener ‘hebras’ bastante definidas–, y prestad atención a su color: debe ser uniforme y más oscuro en la zona de las pipas.

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