Benzema apaga el fuego en el Calderón

El Atlético acaricia la remontada con un 2-0 en cuarto de hora, pero una genialidad del francés acaba con el gol decisivo de Isco

Por CARLOS F. MARCOTE

Tendrá el Madrid la posibilidad de ser el primer equipo que encadena dos Champions consecutivas y podrá levantar así la ‘duodécima’. La tendrá en Cardiff después de pasar un rato muy malo, malísimo, en el Vicente Calderón, donde ha quedado para la historia un partido verdaderamente grande. Salió disparado el Atlético en busca de una remontada gloriosa, la comenzó a amasar con dos goles en poco más de cuarto de hora, pero acabó chafado por una genialidad de Benzema. Cerca del descanso, el delantero francés hizo magia para fabricar la jugada que acabó en gol con que Isco bajó definitivamente los humos del equipo rojiblanco, que se ganó el derecho a soñar, pero al que no le bastó el corazón para dar un revolcón de época a su eterno rival. Se quedó solo en dos goles y el destrozo provocado por Benzema le mandó a la calle.

No logró remontar el Atlético el 3-0 del Bernabéu, pero sí que le metió miedo al Madrid. Mucho miedo, porque los rojiblancos desarbolaron al equipo blanco y se colocaron 2-0 arriba en poco más de quince minutos. Un escenario que solo los más optimistas entre los locales habían podido imaginar y nadie, absolutamente nadie, entre los visistantes. Entre los primeros, claro está, se encontraba Diego Pablo Simeone. El técnico argentino hizo todo lo que estaba en sus manos por agitar al máximo al personal, al de dentro del campo y al de fuera, y se encontró en tan corto periodo de tiempo con las condiciones soñadas para avistar una proeza en la que solo él sabrá si realmente creía antes del inicio del encuentro.

Si en el Bernabéu el Atlético solo logró rematar una vez entre los tres palos, y lo hizo más allá del minuto 80 cuando ya llevaba tres a la espalda, en su casa, que acogía por última vez un derbi madrileño y europeo, se puso el mundo por montera y se lanzó en busca de lo «casi imposible», que había dicho su entrenador. Lo hizo con toda la energía que este les había pedido, con una presión adelantada e intensísima sobre sobre los defensas y centrocampistas rivales, y estuvo cerca de batir a Navas muy pronto, pero el costarricense desvió el remate con poco ángulo de Koke a pase de Carrasco. Más clara fue la que Oblak sacó a Casemiro, que pudo cabecear en el segundo palo el balón enviado por Kroos en una falta desde la derecha, jugada a la que siguió un eslalom de Carrasco en el otro área que acabó en un derribo reclamado como penalti.

Siguió a la carga el cuadro rojiblanco y cinco minutos después tuvo premio en su esfuerzo por abrir una eliminatoria que llegaba muy cerrada del estadio madridista. En el tercer saque de esquina sobre la portería de Navas, Saúl se elevó incontenible ante Cristiano Ronaldo y cabeceó a gol el balón enviado por Griezmann (m. 12). Isco resolvió mal en un contraataque que pudo ser la respuesta blanca para dar carpetazo a su agobio, pero este no hizo sino multiplicarse gracias a una torpeza de Varane, que hizo un claro penalti a Torres. Lo convirtió Griezmann aunque Navas no estuvo lejos de deternérselo (m. 16) y el Calderón estalló, enardecido con la gesta con la que ya no podía dejar de obsesionarse y también con el olor a cadáver que empezaba a soltar un Madrid irreconocible.

Partido y desconectado, el conjunto blanco no volvió a pisar el área rojiblanca hasta que Isco ensayó un tirito sin prpblemas para Oblak a pase de Ronaldo, fuera de órbita hasta entonces. El Madrid podía tocar con cierta comodidad ante el paso atrás que dio el Atlético para respirar un poco, pero sin capacidad para arañar al sistema defensivo colchonero.

Hasta que, tras unos minutos de escaramuzas y desconcierto arbitral, con tarjetas perdonadas a unos y otros, apareció Benzema para apagar el fuego que amenazaba seriamente con fundir al Madrid. Pensaban ya Simeone y los suyos en el descanso para recargar las baterías y volver con todo a lanzarse a la yugular de su implacable verdugo en Champions de las últimas temporadas, pero surgió el delantero francés para cargar definitivamente el rumbo del partido y devolverlo al que venía del Bernabéu.

Hizo una verdadera maravilla Benzema sobre la línea de fondo para dejar pasmados a Savic, Godín y Benzema, Oblak salvó en principio el remate de Kroos, pero llegó Isco para cazar su despeje y remachar desde cerca (m. 42). Tercer tiro a puerta del conjunto madridista y eliminatoria sentenciada, ahora sí, porque el Atlético se quedó sin fuerzas y sin argumentos para anotar los otros tres que necesitaba a partir de entonces para repetir final por segundo año consecutivo.

Lo hará el Madrid, que ya pudo jugar a otra cosa muy distinta en el segundo tiempo, aunque Navas evitó con una doble parada a Carrasco y Gameiro que el cuadro rojiblanco pudiera relanzar de nuevo sus ilusiones. Isco y Modric lograron al fin tomar el mando, Ronaldo dejó sin efecto un gol de Modric por intentar tocarlo en posición de fuera de juego y Benzema estuvo cerca de culminar otra jugada grandiosa para acallar también a los que le minusvaloran en la comparación con Morata, que no compareció hasta el minuto 87 como tercer cambio de Zidane.

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