A 55 años de la muerte de un boxeador cubano en televisión, el dolor sigue vivo

Luz Selenia nunca imaginó que al enamorarse de un boxeador los golpes, en algún momento, también le caerían a ella. Y de qué manera.

Luis F. Sánchez

Los cinco años que vivieron juntos fueron inolvidables, irrepetibles, pero duraron apenas como el brillo de la luz de un fósforo.

El comienzo del fin ocurrió un fatídico 24 de marzo de 1962 en el Madison Square Garden de Nueva York. Esa noche, el entonces campeón mundial de los peso welter, el cubano Benny “Kid” Paret, perdió su título contra Emile Griffith, por KO a los 2.09 minutos del décimo segundo asalto, en el tercer enfrentamiento entre ambos boxeadores.

Fue terrible. Paret se quedó enganchado contra las cuerdas en una esquina. Gil Clancy, el entrenador de Griffith, dijo que tras ver varias veces las repeticiones contó que el púgil de Santa Clara recibió 17 golpes sin respuesta en poco más de cinco segundos. Algunos de ellos además le estrellaron la cabeza contra el poste que sostenía las cuerdas del ring.

Cuando el árbitro Rudy Goldstein separó a Griffith, Paret se deslizó al piso. Fue sacado del ring en camilla y llevado al Roosevelt Hospital en Manhattan, donde lo operaron de emergencia para extraerle varios coágulos de sangre. Encontraron además evidencia de daño cerebral.

John Crisp, entonces uno de los cirujanos jefes del hospital, dijo que había 10,000 posibilidades contra una de que Paret recuperara el “total control de su cuerpo”. El 3 de abril, sin haber recuperado la conciencia, el púgil cubano moría a los 25 años de edad víctima del brutal castigo.

Transcurridos 55 años de la tragedia, Luz Selenia, a quien en Nueva York la conocen simplemente como Lucy, no quiere recordarla. No puede. La herida todavía está en carne viva. Apenas uno le pide algunos destalles, ella se quiebra. Las lágrimas caen por sus mejillas. Se recupera solo cuando evoca al hombre que amó, al único en su vida. Nunca se volvió a casar porque no quería padrastro para los dos hijos que tuvo con Benny.

“Él era muy atento y noble”, comentó Luz Selenia, llena de nostalgia en su departamento de Cutler Bay, en el sur de la Florida. “Por entonces empezaban a llegar cubanos a Nueva York huyendo de Fidel Castro y mi esposo les tendía la mano y los ayudaba. Se gastaba con ellos todo lo que tenía para cubrir sus necesidades, era muy humilde”.

Luz Selenia conoció a Benny en 1958, ella tenía 17 años y bailaba en el club latino Tropicana del Bronx, propiedad del cubano Manuel Alfaro, también el mánager de Paret.

“Una noche Benny fue al club y Alfaro me llamó a la mesa donde estaban ambos”, recordó Luz Selenia. “Benny me invitó a una de sus peleas. A mí no me gustaba, no me gusta ni me gustará el boxeo, pero fui. Luego me invitó al cine”.

Lo que más le gustaba a Luz Selenia de Benny era su alegría y que era un gran bailarín.

Paret debutó en mayo de 1958 en Estados Unidos con un empate contra Bobby Shell, en la St. Nicholas Arena en Nueva York, luego de haber ganado 22 peleas y perdido dos en Cuba, donde no volvería a combatir jamás.

Nacida en Puerto Rico, Luz Selenia se crió en Nueva York. Su madre murió pronto y su padre se volvió a casar. Ella escogió su independencia. Y cuando conoció a Benny sintió que encaminaba su vida. Se mudó a vivir con él y en 1960 nació Benny Jr. En febrero de ese mismo año se casaron. La noche de la tragedia ella estaba en la casa que Paret había comprado en Miami, pues estaba embarazada de su segundo hijo y no tenía deseos de viajar.

La pelea la transmitió NBC en directo por TV. En abril de 1961, en el Convention Center en Miami Beach, Griffith había noqueado a Paret en el 13er asalto y lo había despojado de su corona de campeón mundial. Cinco meses después, Paret recuperó la faja con un triunfo por decisión dividida en 15 rounds. Se imponía un tercer combate.

Se dice que había unas 7,500 personas en el Madison Square Garden y se estima que unos 14 millones más siguieron la pelea por TV, en la que sería la primera vez que un caso mortal se transmitía por TV en directo. Veintiún meses después se produciría el segundo cuando Jack Ruby disparó a quemarropa frente a las cámaras de TV y mató a Lee Harvey Oswald, el asesino del presidente John F. Kennedy.

Después de la tragedia, Luz Selenia se quedó a vivir en Miami, el lugar donde Benny se sentía en familia.

“Benny había comprado una casa en Miami, donde le gustaba vivir”, dijo Luz Selenia. “Hace 60 años que lo conocí y 55 que murió. Era un hombre que se ganaba la vida en un deporte rudo, pero tenía un corazón generoso. Ni yo misma sé que es lo que hizo que me enamorara de él”.

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