5G, la nueva red que está revolucionando la tecnología

Por el momento solo está disponible en 15 ciudades españolas, aunque promete dar el salto a todo el territorio nacional en poco tiempo

El 5G y su velocidad ya son una realidad. Desde el 15 de junio, España cuenta con su propia red gracias a la compañía Vodafone. Se adelantó en el tiempo, de esta forma, a otros países como Italia, que tuvo que esperar hasta el 17 de junio, y Reino Unido, que no pudo aprovecharse de esta mejora hasta hace poco más de un mes.

Por el momento, en España se podrá disfrutar solo en 15 ciudades: Barcelona, Bilbao, Gijón, La Coruña, Logroño, Madrid, Málaga, Pamplona, Santander, San Sebastián, Sevilla, Valencia, Vigo, Vitoria y Zaragoza. Aunque promete estar disponible próximamente en todo el país. Solo hace falta que otras firmas tecnológicas, como Roams, Movistar y MásMóvil se atrevan a dar finalmente el salto. Orange ha explicado que esperará a que la red se encuentre «asentada» para ofrecer 5G a sus usuarios.

También debe aumentar el número de smartphone que pueden soportar esta tecnología, que por el momento es bastante limitado. Únicamente son compatibles cuatro dispositivos: Huawei Mate 20X 5G, Xiaomi Mi MIX 3 5G, Samsung Galaxy S10 5G y LG V50 ThinQ 5G. Algo que sin duda cambiará dentro de poco. Y es que se espera que Apple, entre otras compañías, se suban al carro antes de que termine 2020. Así, al menos, lo reconoció recientemente el analista de la firma de la manzana mordida Ming-Chi Kuo: «los consumidores pensarán que el 5G es una función necesaria en 2020». También se espera que Samsung sume dentro de poco a la lista su Galaxy Note 10.

Ante este nuevo panorama, Félix Calvo, experto en Telecomunicaciones de Nunsys, aclara las principales cuestiones de esta nueva generación de comunicaciones inalámbricas que va a cambiar la sociedad y la economía.

¿Qué es el 5G?

La red 5G es la evolución de las redes inalámbricas 4.5G (LTE), en la que además de conseguir una menor latencia (tiempo de respuesta al enviar y recibir paquetes de datos), se aumenta la capacidad de comunicación simultánea entre dispositivos así como la velocidad de transmisión, llegando a velocidades teóricas en un entorno ideal de hasta 10Gbps (100 veces mayor que la tecnología actual). De igual forma, con esta tecnología, abrimos la posibilidad de trabajar con dispositivos IoT (el famoso «Internet de las cosas»). Gracias a él, proveemos de alta capacidad de transmisión de datos a un sinfín de dispositivos con los que convivimos a diario (desde nuestra nevera a una simple botella de agua) y que nos permitirán recibir información a tiempo real de todo lo necesario para interactuar de forma remota en este mundo globalizado en el que vivimos.

¿Qué ofrece esta nueva tecnología?

1. Ancho de banda 100 veces mayor que la tecnología actual (LTE): podremos ver en tiempo real a través de Internet un vídeo en 8K, sin sufrir las eternas interrupciones para llenar el «buffer».

2. Reducción de latencia a 1 milisegundo: ideal para aplicaciones de telemedicina (donde la latencia es imprescindible) por no hablar de los juegos en red.

3. Mayor capacidad de concurrencia de dispositivos conectados simultáneamente: podremos plantearnos tener una ciudad inteligente con sus semáforos, farolas, contenedores de basura, papeleras… interconectadas a tiempo real. Esto también permitirá que nos olvidemos de las usuales esperas por saturación de la línea cuando llamamos para felicitar el nuevo año en Nochevieja.

4. Mayor disponibilidad de servicio al aumentar la fiabilidad de la comunicación inalámbrica.

5. Menor consumo de energía en los dispositivos, por lo que aumentamos la duración y durabilidad de las baterías.

¿Tendré que pagar más para utilizarlo?

En principio no, pues al no tener problemas de congestión en el ancho de banda, los operadores deberían liberar las actuales restricciones y cobros por transferencia de datos para pasar a tarifas planas reales, donde la factura no dependa en absoluto de la cantidad de megas consumidos. Pero esto dependerá en última instancia de la guerra comercial que los operadores quieran mantener.

¿Es compatible con todos los «smartphone»?

No. La evolución de la tecnología lleva implícita la obsolescencia de los terminales, por lo que si queremos tener 5G tendremos que ir pensando en mandar la carta a los reyes magos, pidiéndoles un nuevo terminal que lo soporte. Esta tecnología opera en frecuencias distintas (3,4 a 3,8 GHz, 700 MHz y 26Ghz, dependiendo de la distribución por operadores que se hizo en la última subasta de frecuencias, así como asignaciones realizadas en el pasado) y cada operador ha realizado acopio de frecuencias, tanto por adjudicación directa como por compras realizadas a las distintas empresas adjudicatarias.

También hay que tener en cuenta los distintos cambios a nivel regulatorio que están previstos y que ya venía apuntando la CNMC en su informe de mayo de 2018, en el que se desprende la recomendación de liberar determinadas frecuencias idóneas para el despliegue de esta tecnología.

«La banda de 700 MHz resulta de especial relevancia puesto que es particularmente atractiva para el despliegue de redes de comunicaciones electrónicas. El hecho de estar situada por debajo de 1 GHz le confiere excelentes características de propagación: la mayor cobertura en exteriores se traduce en menor necesidad de emplazamientos, y la alta penetración en interiores permite ofrecer servicios de calidad en los núcleos urbanos. Esta banda presenta gran flexibilidad al poderse utilizar tanto para mejorar las velocidades y/o cobertura que actualmente ofrece LTE, como para desplegar nuevas tecnologías como 5G»

«La liberación de la banda de 700 MHz debería producirse no más tarde del 30 de junio de 2020, tal como señala la Decisión sobre el uso de la banda de frecuencias de 470-790 MHz en la Unión, ya que la disponibilidad de esta banda en esa fecha es de gran importancia para el despliegue de las redes de 5G».

¿Cuándo estará al alcance de todos?

En principio es un despliegue de una nueva tecnología sobre una nueva asignación de frecuencias que aún está en fase de implantación y adaptación por parte de los operadores. Por lo que, aunque se trata de una tecnología lo suficientemente madura por la evolución que venimos arrastrando desde el lanzamiento del 2G en el siglo pasado, depende de estrategias comerciales entre operadores y fabricantes.

¿Cuál es su relación con el «internet de las cosas»?

Permite que se pueda llegar con el suficiente ancho de banda y capacidad de concurrencia a la multitud de dispositivos y sensores que está previsto desplegar para conseguir, por ejemplo, que una nevera de transporte de órganos humanos informe de forma autónoma y a tiempo real al centro de control de trasplantes, de la ubicación, integridad o temperatura del órgano transportado; o que el vehículo que tenemos enfrente mientras estamos conduciendo informe al nuestro que ha tenido que frenar ante un obstáculo imprevisto, reduciendo el tiempo de reacción tanto en conducciones autónomas como en asistidas. En definitiva, permitirá que todos los dispositivos electrónicos que nos rodean puedan estar interconectados entre sí a través de Internet.

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